lunes, mayo 27, 2013

La música, y la supervivencia...

La música produce un amplio abanico de respuestas que pueden ser inmediatas, diferidas, voluntarias o involuntarias.
Dependiendo de las circunstancias personales (edad, etapa de desarrollo, estado anímico, salud psicológica, apetencia) cada estímulo sonoro o musical puede inducir una variedad de respuestas en las que se integran, tanto los aspectos bio-fisiológicos como los aspectos efectivos y mentales de la persona. A nivel mental, la música puede despertar, evocar y fortalecer cualquier emoción o sentimiento.
A la hora de plantearnos por qué existe la música, distintos autores han construido opiniones variadas al respecto. Según Steven Pinker, psicólogo y científico cognitivo, la música cosquillea varias partes del cerebro, al igual que una tarta de queso hace lo propio en el paladar. En general, podemos afirmar que cualquier actividad importante para nuestra supervivencia, ya sea comer, tener relaciones sexuales o llevar a cabo determinadas actividades físicas, nos produce placer. De esta forma, y gracias a este incentivo o recompensa, la evolución se asegura de que tenemos una buena motivación para reproducimos, alimentamos y mantenemos en buena forma física, requisitos fundamentales para que la especie no se extinga. No obstante, hemos aprendido a puentear nuestros sistemas de recompensa para acceder directamente a ellos. Ingerimos alimentos que carecen de valor nutritivo y mantenemos relaciones sexuales sin intención de procrear, simplemente por el mero placer de comer grasas y dulces o disfrutar del sexo. Según Pinker, lo mismo ocurre con la música: es una especie de botón mental que, al apretarlo, hace que nos emocionemos y experimentamos sensaciones inalcanzables por otros medios.
El placer que dispensan todas estas actividades, incluidas la música, es "culpa" de la dopamina, un neurotransmisor que es secretado por el cerebro. Forma parte del "sistema de recompensa" que refuerza comportamientos indispensables para la supervivencia (buscar comida), o que desempeña un papel en la motivación (conseguir dinero) y la adicción (consumir drogas).
La música también nos puede producir este intenso placer. Escuchar de nuevo una canción que hace tiempo no oíamos, vivir intensamente un concierto, descubrir un nuevo tema en la banda sonora de nuestras vidas. Detrás de este sentimiento causado por algo tan abstracto como la música también se encuentra la dopamina. Hay estudios que nos sugieren que nuestros niveles de dopamina son hasta un 10% más elevados cuando escuchamos música que nos agrada. Esto demuestra que las personas obtenemos placer de la música, una recompensa abstracta, la cual es comparable con la que logramos con estímulos biológicos más básicos.
¿Provoca el mismo efecto en todas las personas? ¿la música es verdaderamente un lenguaje universal, como suele afirmarse? De acuerdo con un estudio del Instituto Max Planck de Neurología de Leipzig (Alemania), la respuesta a este último interrogante es afirmativa, ya que los sentimientos expresados musicalmente se entienden igual en todo el mundo y la música logra superar sin mayores dificultades las barreras entre las culturas.

Fuente: jesusgonzalezfonseca.blogspot.com

La calidad en el Jazz

Guía mínima como para distinguir (la improvisación, la firma y lo innombrable) 
¿Cómo explicar que el jazz no es música de ascensor? ¿Cómo explicar que se encuentra cerca de lo popular y lo culto al mismo tiempo? ¿Habrá manera de hacerle entender al comprador de que aquellos discos baratitos que se consiguen en los anaqueles de ofertas del supermercado de quién sabe qué músicos que no está escuchando jazz sino un remedo?
Sigamos. ¿Por qué Ben Webster con su saxofón suave y discreto, Charlie Parker y su nerviosismo, Thelonius Monk y su piano minimalista y preciso sí tocan jazz pero no Kenny G ni Spyro Gyra?
La mejor forma de entender el jazz es escuchando, pero además se tiene que aprender un poco sobre él. El jazz exige cierto esfuerzo del escucha más allá del puro oído.
Se puede suponer que el jazz tiene dos características esenciales muy fáciles de determinar y una más que se escapa a las palabras, porque la escritura fosiliza la experiencia.
La primera característica e incluso la más importante es la improvisación. Músico que improvisa se acerca más al jazz que aquel que toca lo mismo una y otra vez. Pero esto no significa que toda improvisación sea jazz: aquí entramos de lleno a lo que los críticos han estudiado por muchos años y que prefiero llamar el problema del jazz.
Habrá que añadir otro elemento, éste es mucho más difícil de elaborar como intérprete y además de distinguir como escucha. El fraseo es el que obliga al músico a encontrar su propia voz pero también exige al escucha a distinguir entre uno y otro músico. Es la firma del músico, la marca personal. Pocos lo tienen, la mayoría se quiere parecer a otros. Pero lo más difícil como aficionado es distinguir a un músico sin ver la portada del disco. El blindfold test es una prueba para críticos y músicos de jazz, ésta consiste en escuchar una grabación sin ver la portada. Es muy complicado responder correctamente, esto demuestra hasta dónde el músico de jazz escucha y cómo escucha. Aquí una liga a varios blindfold test de músicos importantes y acá un video corto donde se demuestra que un músico eficiente puede equivocarse al escuchar a un clásico.
Además del fraseo, fundamental para que la música tenga calidad, existe un elemento más que aparece y desaparece en el jazz: el swing. A pesar de que muchos saben lo que es el swing, no todos saben cómo es el swing.
No todo el jazz tiene swing pero siempre el swing es jazz. El swing es la capacidad que tienen ciertos músicos de darle acentuación a los tiempos débiles en lugar de los fuertes. Pero va más allá de una explicación técnica. Esta cualidad rítmica no existía en la música africana ni en la europea. Aparece cuando se reúnen en Nuevo Orleans a finales del siglo 19 tanto las dos tradiciones anteriores junto a la música mexicana y la música tradicional sureña estadounidense. Esta amalgama se compenetró en el swing, esa tensión entre el tiempo objetivo y el tiempo subjetivo. Es un ritmo más suelto, libre, fluido, que permite sentir un bamboleo, una cadencia que arrastra el tiempo dos hasta el tiempo cuatro pero sin ser una síncopa completa.
Explicadas estas tres características brevemente es momento de revisar cómo las dos primeras determinan la calidad en el jazz.
Aunque al principio los músicos no improvisaban, al “embellecer” ciertos temas, al añadir algunas notas que no estaban escritas o incluidas en la melodía sembraron la raíz de la característica más importante. Esto nos demuestra que al hablar de improvisación apenas estamos destapando el problema.
Un músico que improvisa tiene la opción de hacerlo por encima de las armonías de la pieza, esto es, inventar nuevas líneas melódicas. Tanto puede ornamentar las líneas ya existentes o crear por completo unas distintas. A partir de los años cuarenta y con la irrupción del bebop los músicos comenzaron a improvisar más y dejaron la ornamentación a la mayoría de los músicos sin habilidad para inventar líneas originales. Un excelente ejemplo es Charlie Parker, quien podía tocar la misma pieza de dos formas totalmente distintas de la primera a la segunda toma y aun así se puede distinguir la melodía, no importa que no tocara las notas ya escritas.
Para poder explayarse en la improvisación es obvio que la creatividad del músico es importante. Y el problema se complica cuando los mismos músicos no saben por qué hacen lo que hacen. Pareciera que la intuición es el motor principal. Esta intuición funciona con la sencilla capacidad que tiene el ser humano de escuchar sonidos en su cabeza. Una habilidad que supongo todos tenemos pero que los músicos deben dominar y desarrollarla por encima del común denominador. También deben tener la facilidad de identificar un acorde y encontrar las relaciones con otros. Incluso algunos pueden deletrear acordes enteros, inventar melodías completas en su cerebro y después tocarlas. Ese proceso bastante complicado permite al músico escuchar todas las opciones y desechar las que no servirán. Mientras más desarrollada esté la capacidad, mejor tocará.
Los solos son el espacio en donde más se explaya el músico de jazz, ese momento le permite hacer lo que quiera. Es en el solo donde aparece el fraseo. Y lo hace, hasta cierto grado, gracias a la improvisación.
En el jazz, como en todo, hay obras maestras. Éstas se encuentran cuando un solo sobrepasa el mero nivel de interpretación y se hace famoso. Así, algunos solos que se consideran clásicos no serán tocados de manera distinta a como fueron creados. No es necesario trasladarlos a otras cumbres porque ya están suficientemente arriba. Lo improvisado queda unido al improvisador. Porque el jazzista, en ese momento, también es compositor y único intérprete de su solo. Quien repita nota por nota el mismo solo nada más demuestra habilidad técnica pero no imaginación. El sonido queda vacío, las sutilezas del original desaparecen. Esa cualidad del solo se traduce también en el fraseo. Distinguir un solo famoso tocado por su creador es la forma más sencilla de reconocer el fraseo.
¿Cómo distinguir la calidad en el jazz? La pregunta parece no tener respuesta. La calidad tiene más que ver con la intuición que con la razón. Esa intuición es la que nos hace recular ante los discos de Kenny G, porque aunque el saxofonista tenga muchas herramientas técnicas y haya conseguido un inútil record por tocar durante más tiempo la misma nota, tanto su fraseo ligero y meloso como la composición y la poca imaginación de sus líneas no logran entrar a la categoría de jazz. Lo mismo sucede con grupos fusión como Spyro Gyra, que son demasiados en el mundo del smooth jazz, el virtuosismo no es suficiente para construir música sobresaliente, incluso me atrevo a decir que muchos de estos grupos suenan iguales, sin una personalidad propia lo suficientemente atractiva para destacar. Y aunque Spyro Gyra o Kenny G llevan muchos años tocando, su música nunca ha alcanzado las alturas de Ben Webster o Weather Report. Para entender estas diferencias es necesario preguntarse por la calidad, algo que tiene mucho que ver con la intuición. Así que aprender a identificar al músico por su sonido, entender el proceso de improvisación y recordar que no solamente se trata de habilidad técnica, sino de creatividad al componer y tocar en el momento, son la base fundamental para distinguir entre la música de ascensor y el verdadero jazz.

Fuente: Daniel Herrera  / revistareplicante.com

10 años de Aventura Musical

Adventure Music
Ten Year (3 CD's)
(Compilado por Monday Michiru)
Adventure Music Records
2012
Brasil es un manantial inagotable de música. Ella fluye desde todas las esferas. Desde lo pop, lo contemporáneo, lo regional, lo folclórico, lo culto y otros aún por definir en su mestizaje. Aunque la industria disquera gire alrededor de los ídolos de occidente y su marcada preponderancia, la creatividad y lo popular saben agarrarse de la mano en Brasil para darnos una sonoridad sin par. Adventure Music cumplió una década y lo celebró con tres discos donde su repertorio es básicamente brasileño.
Dando por descontado que se trata que de un buen muestrario o catálogo de la clase de música que se produce en Adventure Music, también hay que señalar el meritorio y fino trabajo que su editor, Monday Michiru ha hecho, al mantener en la selección algunos de los mejores exponentes musicales, arreglistas, compositores etc., de la música Brasil producida fuera de ese gran país, al lado de excelentes representantes de la región y Latinoamérica toda.
De hecho, Adventure Music, el sello grabador creado por Richard Zirinsky Jr. y Mike Marshall en 2002, ha descubierto muchos artistas nuevos que eran prácticamente desconocidos en los Estados Unidos y más allá. Aunque la mayoría de los músicos en Adventure Music pertenecen al  mejor y virtuoso jazz y músicas del mundo, de Brasil, también se pueden encontrar grandes artistas de los Estados Unidos, Colombia, Venezuela y Argentina, así como impresionantes colaboraciones interculturales.
Lo que hay que señalar también, y explica de alguna forma la existencia de este material y de este sello y su producción, es que hay un serio problema con el acceso a la música brasileña fuera de Brasil. Los sellos brasileños tampoco no se interesan mucho en dar servicio a Norteamérica y Canadá. Esto podría ser debido al hecho de que Brasil es un país enorme y sellos como Biscoito Fino - probablemente el más grande de Brasil - parezca satisfecho con las ventas locales en su país. Y si esto parece una diatriba es porque hay una enorme cantidad de seguidores de la música brasileña, tan rica y variada como el jazz moderno y la música clásica o la música afro-caribeña, y esto es lo que hace que esta compilación motivada por el décimo aniversario sea tan valiosa para transmitir y difundir esta premisa, estos artistas y su trabajo.
Usualmente desgrano en tres temas el concepto de los discos que reseño, en esta ocasión, esta tarea - que nadie me pide pero, cuyo desafío me resulta cautivante - obviamente será triplicada en su dificultad, porque solo destacaré un tema por cada CD. Ahí voy: del CD 1, me decido por el track N° 12 "Adeus América" (Samba Meets Boogie Woogie) esto es Brasil, su alegría, su espíritu y se gente donde Ud., se encuentre y lo ponga con el agregado de sonar, pese a todo, con saudade. En el disco 2, señalo el tema N° 14, "Flor de Vida" (Yamandú Costa y Hamilton de Holanda) soberbia interpretación, cautivante. Ya en el CD 3, voy a separar deliberadamente, además, una pieza realizada por un artista no brasileño, para balancear la cosa. Me decido por la N° 7, "Cumbia cienaguera" (Antonio Arnedo) impresiona su audición, entre otras cosas, por el dramatismo y realismo mágico que desprende. El trío de CD's, es maravilloso. Mención aparte para la presentación de este compilado que, sin ser exquisita, es elegante, cómoda y con toda la información a la mano. (JR)

Fuentes y referencias: Rafael Mieses, George W. Harris y Ángel Romero

Fernando Aceves: imágenes del Jazz

Una fotografía es un puente entre dos instantes —un antes y un después— desconocidos para quien la contempla. Lo que yace ante la mirada es una fracción eternizada. Si la imagen es elocuente, si en ella residen secretos y revelaciones, su mensaje trasciende la mera captura de un momento y se convierte en historia.
La música, igual que la fotografía, es un diálogo permanente entre el movimiento y el acierto, entre el hallazgo y la experiencia. Aceves, con acercamientos en los que se advierte la fuerza o la tersura del contacto, reconoce y celebra el estilo de cada artista; resaltan, entonces, entre otros, la sutileza del guitarrista Larry Carlton, la exquisitez del bajista Michael Manring y el ensimismamiento del guitarrista Mike Stern.
Las imágenes de este portafolio son también indicadores de la predilección de muchos compositores e intérpretes por dotaciones sonoras pequeñas. El fotógrafo refuerza esta visión con un acertado manejo de la penumbra —no hay en el jazz, además, espacio para espectaculares juegos de luces ni para los trucos pirotécnicos tan comunes en el rock de estadio— y con una reservada proximidad a la textura del instrumento y de la piel.
La atención que la cámara pone en el individuo es un tributo a la voz que aún incorporada a otras, persiste en su estilo particular y destella a pesar de la acumulación de timbres y notas. Este es uno de los rasgos exclusivos del jazz: es posible escuchar a tres o más individuos al mismo tiempo, reconociendo y admirándose ante el tejido que todos consiguen y distinguiendo, de manera simultánea, cada instrumento.
Las imágenes de Fernando Aceves han congelado el tiempo, pero su destello sonoro rebasa a esa fracción del instante. Un concierto de jazz es un encuentro que, para ser gozado, solicita nuestro más antiguo oído; ése que un día se encontró por primera vez con el viento, con el sonido quebrado de las hojas en otoño, con un poco de lluvia atrapada en un alto ramaje.
Las notas, en el jazz, tienen la fugacidad del relámpago. Desde el margen del escenario, Fernando Aceves documenta el encuentro entre el hacer y el percibir con sentidos que saben reconocer los sonido y silencios del movimiento.

Tomado de: Fernando Aceves / ideasysonidos.com

El Jazz modal

En el be-bop, con sus rígidos ciclos de acordes, hasta el solista más abstraído tenía que mantenerse en contacto con bases muy concretas, y los músicos podían sonar como si quisieran comprimir el trabajo de toda una vida en una sola noche. Pero a principios de los 50, muchos músicos de jazz buscaban ya otras bases para la improvisación. El compositor y ex-batería George Russell escribió su Concepto cromático lidio de la organización tonal, explicando cómo basar los solos, no en las notas de los acordes, sino en escalas de diferentes intervalos y puntos de partida, llamadas modos. Si los solos del be-bop se movían como las bolas de una máquina de jugar, rebotando en cada nuevo acorde, los solos modales seguían curvas más suaves y la estructura que los sostenía cambiaba menos a menudo. El resultado fue una música más contemplativa. El modalismo ofrecía una alternativa más accesible a la música free, relajando la estructura de jazz, aunque muchos artistas prefirieron utilizar combinaciones de lo viejo y lo nuevo. (John Fordham)
Kind of Blue fue una influencia decisiva en el mundo de la música, encabezando el jazz modal. Todo el mundo quería tocar esos temas. Yo estaba empecinado en hacer todo eso. Pero no restas, sino que sumas: tocas los múltiples cambios y todo lo modal, intentando unir los estilos ya históricos de la música con lo que estaba de moda por aquel entonces. (McCoy Tyner)
McCoy Tyner se unió a la banda de John Coltrane a pesar de los reparos iniciales. Los dos eran tranquilos y poco locuaces. Llevaban 4 años juntos cuando grabaron A Love Supreme (1964), sin indicaciones ni nada por escrito.

Fuente: mgar.net

Retro Jazz: Jazzeando lo dominicano

Pengbian Sang & Retro Jazz
Jazzeando el cancionero dominicano, Vol 1
Independiente
2013
Retro Jazz nació el 23 de Septiembre de 2011 en el espacio Fiesta Sunset Jazz. El reconocido músico Pengbian Sang hace uso de su formación y experiencia como arreglista, orquestador y jazzista, para entregar una combinación de la belleza y elegancia de las canciones dominicanas más populares, con la profundidad armónica del jazz, la sensualidad del bossa y la energía y espontaneidad de las improvisaciones.
Con un repertorio integrado por canciones dominicanas de diferentes épocas, interpretados en versiones de jazz, bossa, jazz latino, reggae y funk, nace "Retro Jazz", una nueva agrupación que de seguro contribuirá a reducir la distancia entre el gran público de la música popular y el selecto público amante del jazz.
Acompañado por músicos de reconocida trayectoria, y de la cálida voz de Laura Rivera, Pengbian nos trae desde criollas hasta populares merengues, desde románticos boleros hasta sabrosas salsas, recreados de manera tal, que aunque rítmica y armónicamente son diferentes a las versiones originales, mantienen su riqueza melódica y, por supuesto, la belleza de sus letras.
Personal: Pengbian Sang (bajo, arreglos y dirección musical) Laura Rivera (voz), Jesús "Gury" Abreu (saxofones), Federico Méndez (guitarra), Álvaro Dinzey (teclados), Remy Taveras (batería) y Edgar Molina (percusión).
El contenido y el sonido de esta producción es la más pura esencia del maridaje entre éste repertorio de populares canciones dominicanas, estos grandes músicos y sus lenguajes, unidos por un mismo espíritu de colaboración y vocación de llevarlas hacia la belleza, elegancia y excelencia artística. La idea conceptual resumida en 3 temas, entonces en mi criterio sería de la siguiente manera. Comienzo por asomarme al surco N° 2, "La ventanita", con sus aires de bosa nova lounge, permiten además, apreciar el buen gusto del arreglo y la corrección de la interpretación. Sigo y me encuentro con el track N° 7, "Ojalá que llueva café", excelente versión (entre tantas que uno puede haber escuchado) muy bien lograda siento, la presentación armónica y melódica de la pieza, instrumental, realizada en varias partes bien distintivas. Finalizo, con la pieza marcada con el número 11, "Pena por ti", dotando de fuerza rítmica y vocal, sin que lo mismo distorsione el resultado emotivo buscado. Es preciso señalar la excelencia instrumental y técnica, puesta de manifiesto en todos los solos y en todos los temas.

Quedamos esperando ya, el volumen 2 (JR)

El Jazz, y las Nuevas Tendencias

EN CLAVE DE JAZZ-Radio
La diversidad de las músicas americanas, el "Sincretismo Musical" su fusión y mezcla con la libertad que provee el manejo de los elementos y conceptos del jazz contemporáneo.

REALIZADO EN URUGUAY En Clave de Jazz-Radio, "El Jazz, y la Nuevas Tendencias", se emite
como siempre, desde REPÚBLICA DOMINICANA,
por Quisqueya FM 96.1
   

Al mundo, en simultáneo a través de Internet:
http://www.certvdominicana.com
naturalmente también en:
Domingos: de 12:00 m., a 2:00 pm.

(Aquí: a la derecha de su pantalla, edición actual de archivo)

El Web-Magazine...

Un recorrido por el Jazz local, regional, latinoamericano y mundial

viernes, abril 12, 2013

¿Porqué escuchamos música?


Es lógico pensar que si la música resulta algo tan universal, que nos acompaña desde hace miles de años, es porque debe ejercer alguna función. No fue hasta mediados del siglo pasado que se comenzaron a dar explicaciones que son estrictamente científicas sobre el efecto de la música en el hombre. Dibner, Whitehead y Lidz descubrieron que un estilo musical ocasiona una respuesta emocional y que la música es un camino en el cual el individuo puede aliviar su tensión y frustración. Poch en 1999 establece el principio de compensación, según el cual todos buscamos en la música aquello de lo que carecemos en un momento determinado (inspiración, energía, serenidad, quietud…). Por consiguiente, elegimos en cada momento la pieza musical o el tipo de música que puede suplir nuestras carencias a través tanto de la audición como de la expresión instrumental, el canto o la danza.
En el año 2010, se publicó un estudio que identificó los seis factores fundamentales que hacen que la gente escuche música, son los siguientes:
Identidad personal. El tipo de música que nos gusta da información sobre aspectos de nosotros mismos. Incluso los géneros más amplios como el Rock, el Blues o la música Clásica. Al mismo tiempo, también nos descubrimos a nosotros mismos a través de la música; es posible crear y proyectar una imagen de nosotros mismos.
Gestionar el buen estado de ánimo. Cuando se está de buen humor, la música favorece la esperanza y el optimismo, incluso tras una mala experiencia. En un estudio publicado este mismo año, se dijo a los participantes que habían realizado mal una tarea. Aquellos a quienes se les puso música animada y positiva después, se mostraron más positivos y optimistas respecto al futuro que aquellos que esperaron en silencio.
Gestionar el bajo estado de ánimo. Otro de los motivos por los que escuchamos música es para lidiar con las emociones negativas. Cuando se está de bajón, puede resultar catárquico escuchar música triste y pesimista. De algún modo, ayuda a identificarse con el artista, reduciendo la sensación de soledad. La música se utiliza para aliviar tensiones, expresar sentimientos y evadirse de la rutina diaria. Diversos estudios han demostrado que la música donde predominan los ritmos lentos parece especialmente efectiva para relajar a personas de naturaleza introvertida, si bien no parece suceder lo mismo o al menos no resulta tan efectiva con gente de temperamento extrovertido. Según David Huron, de la escuela de música de la Universidad de Ohio, la gente que disfruta escuchando música triste lo que realmente está experimentando son los efectos de la prolactina, una hormona que el cuerpo libera cuando estamos tristes o depresivos, y que nos ayuda a sentirnos mejor.  La gente que no soporta escuchar música triste, según Huron, no segrega altos niveles de prolactina al escuchar este tipo de música, por lo tanto lo único que consigue es sentirse aún más triste, pero ni rastro de nada reconfortante.
Para aprender de los otros y el mundo. La gente escucha música por la forma en que esta describe y enseña el mundo. Cuenta historias y pensamientos de otra gente; muestra lugares y accesos a nuevas experiencias. La investigación al respecto resalta la importancia de la información que la música proporciona sobre nuestra personalidad, y cómo somos capaces de juzgar a otros sólo basándonos en sus canciones favoritas.
Relaciones interpersonales. Otro factor importante resultó ser la influencia de la música en el contexto social. La música es un tema de conversación, es una forma de establecer un contacto. La relación de la música con temas como el amor o la amistad es incuestionable. Es más, un estudio llevado a cabo en Francia demostró que la probabilidad de que una mujer accediera a una cita aumentaba casi el doble si sonaba música romántica (en concreto, Je l’aime à mourir, de Francis Cabrel) cuando se le preguntaba.
Diversión. Escuchamos música porque es divertido. Es algo que hacer cuando no hay nada que hacer. Sin embargo, un reciente estudio demuestra que es mejor no utilizar música de fondo cuando se está tratando de realizar una tarea complicada, especialmente, música triste: distrae y reduce la ejecución en tareas cognitivas estándar.

Fuente: jesusgonzalezfonseca.blogspot.com

El jazz fue primero sexo, luego baile y luego música


Como escribió Francis Scott Fitzgerald, "el jazz, en el camino hacia la respetabilidad, fue primero sexo, luego baile y luego música". Nacido de las "alcantarillas de la Historia", en las salas de espera de los burdeles de Nueva Orleáns arrancando el siglo XX, es hoy, al parecer, una forma respetada de cultura. Y ciertamente puede ser una historia ejemplar. Desde los esclavos, quienes crearon las primeras formas de esta música eran en muchos casos hijos o nietos de esclavos.
El encuentro del legado africano que habían mantenido los esclavos y sus descendientes con los instrumentos y la armonía europeos gestó una nueva música que cambió para siempre el oído del planeta. A su costado nacieron el Rythm & Blues y el Rock and Roll, que le sucedieron como música popular de la época, pues eso fue el jazz en los años dorados de las Big Bands. Y tantas formas de vida que hoy se consideran patrimonio del rock, "sexo, drogas y Rock and Roll", se dieron antes en el jazz y en el blues desde la máxima citada a tocar la guitarra con los dientes.
Se puede saber, también, que Bessie Smith, la "Emperatriz del blues", consumía alcohol, hombres y mujeres en tal medida que hacen de la Marianne Faithfull del "Swinging London" de los años 60 una modosita. También fue en su día compás de rebelión juvenil frente a la música que escuchaban los padres. En sus letras, en el blues y en el jazz vocal, hubo poco almíbar, sustituido por la llana expresión del deseo. A veces usaba un lenguaje para iniciados, pero éstos sabían que era de sexo de lo que se trataba. Así llegó la noticia a la BBC de que uno de los mayores pioneros del jazz, "Jelly Roll" Morton, podía contener en su apodo (rollito de mermelada) una explícita alusión genital, por lo que se dio instrucción de nombrarle siempre como "Jr Morton". Así lograron que sigamos repitiendo la historia de la auto-propaganda de míster Morton.
El jazz, que es hoy tierra común en los cinco continentes, ha sido, en su gestación, un verdadero acto afirmativo de los negros americanos. Verdaderos genios, hoy estudiados sin tregua por músicos y aficionados de todo el mundo, sufrieron una constante humillación. Cuando Billy Holiday era cantante de la orquesta (blanca) Artie Shaw, debía acceder por la puerta de servicio a los hoteles en los que era máxima estrella musical. Y arrestos y golpes llevaron a Thelonious Monk y Bud Powell a las cercanías de la locura. En la carretera Muchos recurrieron a la heroína como aislante frente a un mundo hostil. Y murieron muchos muy jóvenes: en la aguja, la vida en carretera, el continuo ir y venir mientras cada noche vuelve la auto exigencia de crear algo nuevo a una hora fija y en el camino.
En las últimas décadas, gran parte del jazz se ha repeinado y apretado el nudo de la corbata (y mayoritariamente alejado de la toxicomanía). Los muertos en el camino han causado una onda conciencia en los jóvenes músicos de las últimas generaciones: no más víctimas, no más muerte temprana, aunque sigue siendo el terreno de la búsqueda, de la libertad, de la sorpresa. Busca en sus oyentes, que han encontrado en el jazz un modelo cultural: improvisación, franqueza emocional, verdad.

Tomado de: elguijarroblanco.es
Foto: Bessie Smith

La tonada de María Márquez


María Márquez
Tonada
Adventure-Music Records
2013
Con estudios realizados en Berklee College of Music, de Boston, la venezolana María Márquez, ha ido desarrollando un concepto muy particular de trabajo al fundir expresiones musicales autóctonas con los más avanzados recursos técnicos y conceptos vanguardistas de música electrónica. Su vida profesional se ha desarrollado principalmente en Estados Unidos, país donde reside, pero sin abandonar el contacto con la tierra natal. Se ha paseado por los terrenos del jazz, la música brasilera, la electrónica y, como punto de partida para toda su labor, la música folklórica venezolana.
Y no es por mi indisimulada venezolanidad, adquirida por muchos años de vivir por en esa bendita tierra, sino por alabar la excelencia de una intérprete, una artista maravillosa, que mi entusiasmo aflora. Su actualidad y sentido vanguardista van de la mano con su capacidad vocal tan singular, por momentos como un "ronroneo" exótico - "La voz de María Márquez, es de una calmada sensualidad que se mete profundamente en el cuerpo y envuelve las canciones" (Anapapaya.com) - como con la elección del repertorio, los arreglos y la magnífica instrumentación lograda. Buen gusto y creatividad con mucha calidad por donde se lo mire. Además de los arreglos de María Márquez y la solvencia de los músicos ejecutantes, sobresale el trabajo de John Santos y Hernán Gamboa.
Y, el desafío es entonces, resumir en tres, de los once temas que ofrece su más reciente CD, el concepto general de la propuesta. Comienzo por señalar el tema N° 2 "Tonada" y que además da nombre el disco, el llano, su gente, la tradición, todo se asoma y nos toca en una versión tan singular como atrapante. Sigo con el track N° 6, "Comodín", de la autoría de María, un blues, cantado en inglés, como para remarcar la versatilidad y las querencias de la intérprete. Y, concluyo subrayando la pieza que lleva el N° 9, "Amazonas", las que nos lleva por la gracia de la voz de María y el aporte rítmico latino como interpretativo de su staff, a recorrer el sentimiento regional. Una joyita que hay que disfrutar. JR

Sencillez y complejidad


Hay diferentes maneras de disfrutar de las cosas (arte) puedes sumergirte en su mística y profundizar en el puro placer (que te acerca al uno) o puedes indagar en su complejidad y dar gusto a una manera de entender el mundo más pragmática (que te acerca al individuo)...
Una copa de un buen vino la puedes disfrutar en su profundidad con buena compañía de un amigo/a, en soledad disfrutando de un buen paisaje o incluso rememorando un recuerdo o un buen pensamiento... también puedes disfrutarla de la misma manera pero entrando en el análisis, es decir, tratando de separar los diferentes sabores, aromas y texturas que en él hay... es decir, como los buenos somelliers... "aroma de frambuesa, retrogusto de avellanas silvestres, color rubí con reflejos de amatista" y no sé cuantas cosas más se pueden llegar a contar acerca de un trago...
cuando escuchamos una música podemos hacerlo de maneras similares, es decir, sumergirte en el
sonido y conectarte con lo más elevado o profundo o darle vueltas a los mil y un sabores que alberga... así, en la que a mí me sale seguramente puedes encontrar algún acorde de una sinfonía de Tchaikovsky, algún metal de la banda de mi pueblo, un quejio del Tío Borrico o una frase de Oliver Nelson o de Jimmy Hendrix...
No creo que la sencillez o pureza y la complejidad estén reñidas, de hecho las dos son gozosas, yo personalmente me quedo con la compleja sencillez del disfrute de los sentidos que sin duda es el último fin de todo acto, aunque a veces el intelecto sienta la tentación de su disección y quiera saber mas y mas de aquello que le hace disfrutar tanto...

Fuente: Jorge Pardo (Jorge Pardo es un músico español de jazz, saxofonista tenor, soprano y flautista).

La Clave


La música latina está generalmente regida por un patrón rítmico llamado la clave.
Esta es una de las diferencias esenciales entre el jazz y la música latina. La clave es, literalmente, la llave del jazz latino dado que crea el efecto esencial de tensión y resolución que energiza esta música.
Este concepto de tensión y resolución es parte des todas las grandes obras de arte.
Una manera de crear tensión en la música es a través de la síncopa, la acentuación inesperada de ciertos pulsos yo la ausencia de ciertos acentos. La síncopa es como saltarse un paso o cambiar el paso a medio camino; el resultado es sorpresa y una sensación como de falta de equilibrio. En jazz, la síncopa ayuda a crear la tensión y resolución del swing. En el jazz latino ese efecto se crea, y se mantiene, con un patrón de dos compases llamado la clave. Como con la síncopa en el swing, la clave en la música afro-cubana impele la música hacia adelante, algo especialmente conducivo al baile.
La clave es un patrón de cinco beats que se extiende sobre dos compases. El primer compás enfatiza el beat uno, dos-y-medio y cuatro. El inesperado énfasis en los pulsos 2-y-medio y cuatro crea cierta tensión. El segundo compás acentúa los beats dos y tres.
Esta mitad de la clave cae exactamente en el beat, liberando la tensión creada y dándole a la música una sensación de solidez. Esta se llama la clave tres-dos. Cuando el pátrón empieza en el segundo compás, se llama la clave dos-tres.
En la mayoría del jazz latino, sobre todo él derivado de música afrocubana, debe haber un respeto saludable por la clave. Las melodías e improvisaciones deben funcionar dentro del patrón de clave.
Si la melodía del tema entra en conflicto con la clave (enfatiza por ejemplo el “downbeat” en la clave tres-dos o la síncopa en la dos-tres) la melodía debe ser ajustada.
Mientras existen variaciones de este patrón, una vez que uno aprende lo básico de la clave uno ha descubierto el secreto de todo el jazz latino.

Clarice Assad: Home


Clarice Assad
Home
Adventure-Music Records
2012
Con el lanzamiento de su tercer álbum en solitario, Clarice Assad nos presenta una visión de sus multifacéticos talentos como cantante, pianista, arreglista y compositor. La prensa ya ha empezado a notarlo y a alabarla. Classical Guitar Magazine dice que "ella tiene esa marca Assad, con un estilo de vuelo de dedos aplomados"; JazzTimes por su parte, no escatimó cpalabras al afirmar que "pocos pueden rivalizar con la amplitud de la profundidad del clan Assad tri-generacional", y el New York Times lo resumía simplemente todo con: "un cantante carismática".
Con Home, Clarice no oculta su admiración, influencias e inspiración por nombres que incluyen a Elis Regina, así como una buena muestra de compositores brasileños,
Home explora el terreno variado que Clarice Assad ha expuesto en su formación. Ella se atreve a poner su toque, su marca personal en varias "normas" establecidas en la música brasileña y se espera que de esta manera, atraiga a nuevos oyentes, los que de otro modo no hubieran oído hablar de esas canciones.
La propuesta de Clarice en Home (Casa, Hogar) la podríamos resumir, no sin dificultad, en estos tres exponentes del disco. El track N° 1, "For Elis", un mix de tres piezas, clásicas del repertorio brasileño y particularmente de quien la Assad no desmiente su influencia: Elis Regina. Luego la pieza numerada como 6, "Dora" con un especial encanto en la voz y ejecución de Clarice y, cierro con el tema N° 8, "Acuarela do Brasil", una particular versión del clásico que, en su interpretación adquiere un dramatismo y un clima (pianístico) inusual pero, muy bien logrado. JR

El Jazz, y las Nuevas Tendencias

EN CLAVE DE JAZZ-Radio
La diversidad de las músicas americanas, el "Sincretismo Musical" su fusión y mezcla con la libertad que provee el manejo de los elementos y conceptos del jazz contemporáneo.

REALIZADO EN URUGUAY En Clave de Jazz-Radio, "El Jazz, y la Nuevas Tendencias", se emite localmente desde Maldonado en Uruguay
por Magoya 90.5 FM.
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(Aquí: a la derecha de su pantalla, edición actual de archivo)

El Web-Magazine

Un recorrido por el Jazz local, regional, latinoamericano y mundial

martes, marzo 05, 2013

La experiencia sonora


(Extracto) La experiencia de escuchar desde un universo cuántico donde todo está conectado con todo, es en todo el sentido de la palabra, una labor creadora, no solo de quien genera los impulsos sonoros sino de quien los escucha, ya que son los oídos y la mente los únicos capaces de imponer límites a lo escuchado, son los únicos responsables de la trascendencia y el alcance de la experiencia misma. Por eso es importante que cada humano se cuestione, se enseñe, se escuche, desaprenda y aprenda, se reprograme constantemente. Que encontremos el sonido desde el silencio, desde la quietud. Desde la neutralidad de nuestros pensamientos, la honestidad de la intuición. Aprender a escuchar es aprender a sentirse, a callarse, a detenerse. El sonido hará el resto. No hay que pensar lo que significa, no hay que pensar lo que nos traduce en imágenes o sensaciones, eso simplemente surgirá si así lo desea la madre sonora. Tan solo basta con silenciarnos interiormente y dejar que la magia misma del sonido nos cobije y nos haga cada vez seres de mayor experiencia musical. Es cuestión de no juzgar lo que suena, de no clasificar lo que suena, de no mirar lo que suena, de no pensar en los causantes de lo que suena. Solo dejar que suene, porque es por ahí donde la trascendencia del sonido se vuelve música en nuestro ser, una experiencia fuera de lo físico, fuera de la tercera dimensión, pero igualmente dependiente de esta ya que es en el plano material donde está la puerta a ese sonido infinito: los oídos. La mente necesita del cuerpo, como la música necesita de los oídos y el sonido. Pero el alcance de estos, es tan infinito como el alcance de la mente, sujeto a nosotros, esclavo de nuestra percepción. (...)
(...) Es fundamental tener claro que la experiencia como tal de escuchar, se obtiene tan solo con la existencia de nuestro canal auditivo. Es decir, si nacemos escuchando, nuestra experiencia en el mundo es experiencia musical, sonora, sentida desde los oídos. Lo interesante es que al escuchar una pieza, un paisaje, un objeto, una canción, los únicos dueños del alcance de esas vibraciones son los oyentes. El artista se vuelve tan solo un guía, un generador a quien no le es posible definir la magnitud de sus creaciones, porque la posición consciente del oyente será la que determinará el límite de lo escuchado. Por eso como ya se ha dicho: detened vuestros mundos y mentes, y tan solo abrid vuestros oídos a la escucha profunda. (...)

Tomado de: misazam / hispasonic.com

Música buena y música mala


Y...la confusión persiste. Una cosa es que algo nos guste, nos agrade o no y, otra cosa es que sea buena. No falta quien argumente que "tiene derecho a escuchar lo que quiera" y, eso, no es de lo que estamos hablando.
Tampoco es cierto que, sea criterio suficiente para la valoración artística el hecho de que lo consuma un gran número de personas
Claro, entre gustos somos nosotros mismos en nuestro fuero interior quienes decidimos pero, entre la mala y la buena, quien decide? Cuáles son los parámetros?
"Sólo existen dos clases de música: la buena y la mala”, reza una frase atribuida a Duke Ellington,
Cuando se entiende algo, se disfruta más. Se logra una conexión emocional e intelectual, basada en el sentir y el entender.
Para resolver la cuestión tenemos que dejar de lado nuestro gusto personal. La mala música no puede ser simplemente la música que no nos agrada. Es necesario buscar parámetros objetivos que permitan identificarla.
El tema es muy complejo si se aborda desde un enfoque estético. Es justamente por eso que creo que es más productivo verlo desde un punto de vista técnico.
Xavier Velasco, propone: Imaginemos que un decreto oficial obliga a registrar las piezas musicales con la etiqueta de buena o mala música, de acuerdo a alguna quisquillosa clasificación realizada por prestigiosos musicólogos. ¿Sería ello el final de la mala música?
En lo que me es personal y, como ya lo he manifestado en otras oportunidades, tengo bien claro que, efectivamente, hay una música buena y una música mala y, más claro tengo aun, que lo que es muy difícil de precisar y definir, es esa línea, esa frontera o límite donde una música deja de ser buena para, ser mala.
En mi opinión definitivamente existe música buena y música no tan buena pero no todos tenemos la habilidad de poder analizarla y diferenciarla, en realidad la habilidad consiste en decodificar la estructura ya que la música es un lenguaje basado en notas, silencios, escalas, matices, etc.
Dice el reconocido comunicador y escritor argentino, Alejandro Dolina: "yo pienso que hay dos maneras de ver la música una de manera objetiva y otra de manera subjetiva, en la objetiva uno percibe la música tratando de valorar los aspectos técnicos de una composición, es más intelectual el asunto; y demanda cierto entrenamiento.  En la subjetiva se percibe valorando el aspecto emocional y es así que una canción puede llegarle a una persona más que a otra por que toca ciertos temas que tienen que ver con su realidad o los aspectos antropológicos".

Fuentes varias y blog.circomper.com

Mario Adnet: Más Jobim Jazz


Mario Adnet
+ Jobim Jazz
Adventure-music records
2012
La música de Antonio Carlos Jobim, pertenece a la mejor música conocida de Brasil y sus composiciones se han interpretado durante las últimas cinco décadas por incontables músicos de jazz. El más reciente CD de Mario Adnet titulada Más Jazz Jobim  es una necesidad para todos los amantes de la música, que admiran el patrimonio musical de Jobim. Fue grabado en Río de Janeiro en febrero de 2011 con más de una docena de composiciones y, algunas, de las menos conocidas de Antonio Carlos Jobim.
Mario Adnet bien podría ser considerado, no solo en Brasil, uno de los mejores orquestadores de los lenguajes musicales contemporáneos, fuera de lo que es catalogado como música clásica. Combina la habilidad de Gil Evans en el uso de instrumentos de viento y metal, con un elegante uso de las cuerdas y la percusión, y aunque no se ha escrito mucho para conjuntos, orquestas, verdaderamente grandes, él pude ser comparado o, parafraseado, como el Duke Ellington de los conjuntos brasileños de pequeño y mediano tamaño
En Más Jobim Jazz, Mario Adnet parece haber aprovechado el alma de Jobim, tal como lo hizo antes, con otras singulares grabaciones, pues esta es la zaga de aquellas. Aquí, sin embargo es más apreciable que nunca. Esto es evidente la forma en que a pie firme se pasea por la música de Antonio Carlos, utilizando inteligentemente, tempos que son naturalmente más rápidos que los usados por el propio maestro.
Los trece temas que componen este trabajo, son un compendio de calidad y buen gusto, no solo en la selección, sino en todo lo que comprende su realización, trabajo en el que se involucra casi toda la familia Adnet y, un staff de músicos e intérpretes soñados, por tanto es un tanto "kamikase" tratar de indicar 3 pistas que resuman esta maravilla sin ser retóricos y redundantes pero, aun así me arriesgo. Y, el tema N° 1, "Takatanga" es absolutamente Jobiniano (válgaseme el termino) nada mejor para adentrarnos en ese espíritu o alma que mencionábamos más arriba. En ese sentido, el track N° 5, "Antigua", nos pasea por Brasil siendo, con su cadencia rítmica, absolutamente  sugerente de reminiscencias de la obra de Jobim. Finalizo con el clásico "Samba do Aviao", la pista final, la N° 13. Ya desde la obertura, nos prepara para un viaje maravilloso, con un arreglo exquisito e interpretado con mucha "altura". Este CD definitivamente, hay que tenerlo. JR

Forma y fondo


Creo que hay principios universales que han de estar presentes en toda creación de valor, hablo de cualquier disciplina y, como no, de la que nos atañe a nosotros, la música. Uno de estos principios, quizá el más significativo, es la originalidad personal, ya que dentro de un mismo género existen tantas posibilidades como personas o bandas haya, y no es  bueno que con tanto se haga tan poco. El problema aparece cuando ese principio de supuesta originalidad es impuesto desde arriba hacia abajo y no conformado desde la base al devenir, ésta es una dirección contraria a la autenticidad y por lo tanto más cercana a asegurar un resultado final que pueda beneficiar el bolsillo que al mismo proceso creativo el cual ha de ser, todo él, igualmente importante. El proceso es lo que da sentido, vida y obra es lo mismo, un continuo ejercicio personal donde la individualidad ha de sumar cada vez más puntos en contra de los cánones colectivos impuestos. Al fin y al cabo las modas caducan, vienen igual que van.
Es natural que exista una evolución y diversidad de tendencias musicales, no hablo tanto de la cantidad como de la calidad. Los avances sociales, tecnológicos e ideológicos así como las necesidades lógicas de cambio culturales no tienen por qué pelearse con el mérito de tantos músicos de indudable valía, pero lo hacen. Cada seguidor tuitero de cualquier “artista de fábrica” no es que devalúe en sí misma la obra de cualquier artista de espíritu, devalúa lo que significa la música en general y lo que representa una sociedad respecto a su modo de pensar. Claro que debe crecer el género en propuestas y motivos, nada estancado vale de mucho, pero la calidad de esas propuestas y motivos ha de ser coherente con la capacidad humana, tan grande como es, de auto-cultivarse a través de estímulos externos, algo que creo está hoy más que nunca perturbado por la simplicidad de fórmulas, la multiplicidad de soportes y sobre todo por la sobreinformación y rapidez con la que se consigue lo que se quiere, contraria al ritual que merece la escucha una buena canción.
Estoy a favor de la libertad de expresión, como no, pero a la vez en contra de la libertad de exposición. Debe haber un mínimo de rigor. Igual que hay controles de calidad en los alimentos que compramos y consumimos para nutrir nuestro cuerpo tendría que haberlos para los contenidos culturales que nutren nuestra alma, entre ellos la música, venga de donde venga.

Fuente: Luis DelRoto / cultura.travelarte.com

Lo pintoresco de nuestras costumbres, la cultura y el folklore


El término cultura, que proviene del latín "cultus", hace referencia al cultivo del espíritu humano y de las facultades intelectuales del hombre, la cultura ha sido asociada a la civilización y al progreso.
En general, la cultura es una especie de tejido social  que abarca las distintas formas y expresiones de una sociedad determinada. Por lo tanto, las costumbres, las prácticas, las maneras de ser, los rituales, los tipos de vestimenta y las normas de comportamiento son aspectos incluidos en la cultura.
En tanto el término Folklore, hace referencia al conjunto de las creencias, prácticas y costumbres que son tradicionales de un pueblo o cultura. Se conoce como folklore, además, a la disciplina que estudia estas materias.
El folklore incluye los bailes, la música, las leyendas, los cuentos, las artesanías y las supersticiones de la cultura local, entre otros factores. Se trata de tradiciones compartidas por la población y que suelen transmitirse, con el paso del tiempo, de generación en generación.
Por su parte, pintoresco, es un adjetivo que permite calificar a la imagen peculiar de un paisaje, una escena o una costumbre. El término refiere a las cualidades plásticas de aquello que, por sus características, podría constituirse como un buen motivo para un cuadro.
Asimismo, una costumbre es un modo habitual de obrar que se establece por la repetición de los mismos actos o por tradición. Se trata, por lo tanto, de un hábito.
Para la sociología, las costumbres son componentes de la cultura que se transmiten de generación en generación y que, por lo tanto, están relacionadas con la adaptación del individuo al grupo social.

Fuente: Publicaciones varias

Brasilian Trío: Constelacao


Brazilian Trío
Constelacao
Motema Record
2012
Las influencias brasileñas y el jazz, por supuesto, son profundas y notorias en este trabajo. Alves, Matta y Da Fonseca nacieron y se criaron en Brasil y más tarde, en momentos diferentes, llegaron a Nueva York para perseguir el llamado del jazz, y cada artista, por su lado, ha realizado importantes contribuciones a la escena de jazz local y brasileña.
Los tres, mezclan sin esfuerzo, la música brasileña (que se caracteriza por sus ritmos y por atractivas melodías) con el trío de jazz clásico. Mediante la utilización del jazz, la improvisación y algunos ajustes sutiles a la tradicional música brasileña, el trío presenta un trabajo que conforma a los fans de ambos géneros.
El arte del trío brasileño se define por la superlativa musicalidad de los artistas que lo componen: el trato delicado de Helio Alves al piano, la fuerza del bajista Nilson Matta y la intensidad rítmica y colores, la sensualidad de Duduka da Fonseca en la percusión.
Sin embargo, es cuando el individualismo de cada artista se suma a la expresión
colectiva del trío que, la verdadera belleza de su propuesta emerge. Son 10 piezas las que componen este álbum, donde como decimos, la individual capacidad artística de sus integrantes se junta, se yuxtapone y logran un todo, que además de armónico, es coherente con lo que se proponen mostrar. Así el CD tiene un balance musical casi perfecto. Yo diría que hace falta más de una escucha para definir en solo 3 piezas, el concepto de la obra pero, lo intentaré. De entrada llama la atención el track N° 3 "Embalo" donde las individualidades se definen, y se puede apreciar la clase de cada uno y la fusión llamada correctamente jazz brasileño. Después, entiendo que el tema "Quebra pedra", el N° 5 (de Jobim) marca el camino a seguir, con un singular arreglo. Culmino el desafío con la pista N° 8 "O boto", con sus particulares disonancias, completa perfectamente la oferta musical. JR

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