domingo, febrero 02, 2014

2014, año del Caballo de Madera

El 31 de Enero del 2014 comenzó el año del Caballo de Madera Masculino en el horóscopo chino.
Los caballos son extemporáneos y agudos. Son muy inteligentes y usan su sentido práctico a su favor en sus negocios y en sus vidas personales. Su agudeza los hace rápidos para conseguir nuevas habilidades y son capaces de manejar múltiples tareas al mismo tiempo.
Los caballos son dignos de confianza, amables y de mente abierta. Son buenos amigos y siempre serán sinceros con vosotros. Aunque son buenos confidentes, las personas Caballo gozan su tiempo a solas y suelen ser personas independientes.
El caballo de madera nos traerá un aire renovador desde las ideas, costumbres, los hábitos, modales y hasta el cambio de look.
Más allá de lo que nos plantee nuestra creencia, en tanto universalista como soy, espero que como todo cambio, éste sea absolutamente positivo.
Al trote. Efectivamente, me ha tocado replantearme la vida en todos sus aspectos. He tenido que dejar atrás, sacrificar, renunciar a muchas cosas queridas, entrañables, proyectos, cambiarlo todo al momento y sin poder darme vuelta y mirar...sin retorno. Con mi dignidad herida, el pecho oprimido pero, en paz con mi conciencia y mi espíritu, tomé la calle y me hice cargo de la situación.
Hoy, la felicidad "plena" aun me es esquiva, porque me cuesta un precio que, por ahora, no puedo pagar...
En tanto pasa el tiempo y voy reacomodándome en el tiempo y el espacio, cambiando lo que puedo y aceptando la realidad de lo que no, he tenido varios días con muchas horas para pensar, reflexionar y para, entre otras cosas, leer.
Mi tablet, esta "chata" maravilla, versátil y práctica que se complementa con mis computadoras  y el celular,  - mis herramientas de trabajo - cuenta con una biblioteca clásica bien interesante. Por momentos y como por arte de magia, volví a mi infancia, a mi adolescencia y mi primera juventud (voy por la segunda, creo) reviviendo sensaciones y encontrando nuevas experiencias en la lectura de Drácula, Viaje al centro de la Tierra, Cuentos de la Selva, Robinson Cruzoe, El Tulipán negro,  Don Quijote, Los tres mosqueteros, La isla del tesoro entre otros pero, muy especialmente atrapado por El Conde de Montecristo. Con los años su re-lectura me asomó a otras perspectivas y apreciaciones. Casi 2000 páginas que me emocionaron y entusiasmaron como entonces.
Y hay pasajes y frases que se me quedaron, pensamientos que Alexandre Dumas manejaba con destreza:
(...) "Personas que al responder, responden en realidad a sus propios pensamientos..."
(...) "Cuando se vive con locos, es preciso también aprender a ser insensato..."
Y sin desperdicio es el diálogo que Alexandre Dumas, cuando en boca del Conde de Montecristo, le responde al señor de Villefort, cuando éste le dispensa una visita de agradecimiento por haber salvado Alí (asistente del Conde) y el Conde a su esposa e hijo (Eduardo) de un accidente con los caballos y la carretela en que viajaban (como sabemos, esto planeado por el propio Conde): (...) "Así, pues, comprendereis que no siendo de ningún país, no pidiendo protección a ningún gobierno, no reconociendo a ningún hombre por hermano mío, no me paralizan ni me detienen los escrúpulos que detienen a los poderosos o los obstáculos que paralizan a los débiles. Solo tengo dos adversarios, y no vencedores, porque con la constancia los sujeto, y son el tiempo y el espacio. El tercero, y el más terrible es mi condición de hombre mortal (...) Lo que los hombres llaman reveses de la fortuna, es decir, la ruina, el cambio, las eventualidades, las he previsto yo, y si alguna puede ocurrirme, no por eso puede derribarme. A menos que muera continuaré siendo lo que soy. He aquí porque os digo osas que nunca habéis oído ni de la boca de los reyes, porque los reyes os necesitan y los hombres os temen..."
Como sin desperdicio alguno es este texto de la poetisa uruguaya, alguien a quien admiro, la señora Laura Inés Martínez Coronel quien dice: "no es necesario ser "agradable", no es imprescindible "pertenecer" a los grupos, también se es discriminado por ser inteligente, coherente o tener pensamientos propios. Suelo decir lo que siento, eso me ha costado enemistades, pero sinceramente pienso que es mejor ser rechazado por lo que uno es que vestirse para la ocasión. Me conduelo de la gente excesivamente orgullosa, obstinada, terca, que no cambia de opinión. Me molesta el irrespeto y no me llevo bien con las personas poco creativas...Pero me gusta mucho la vida, y se caminar sin bastones aún mutilada. A veces estoy triste, pero que importancia puede tener que no te valore quien no es valioso?...Ninguna. A veces me gusta mucho ser quien soy".
Impecable, chapeu!...

¿Por qué nos gusta la música que nos gusta?

¿Consonacia o Disonancia?. En la música, el concepto de consonancia y disonancia ha ido variando a lo largo de los años, porque no dejan de ser conceptos subjetivos que dependen de las reglas y cánones que rigen la composición musical de cada época.
En cualquier caso, todos tenemos una idea innata de qué música nos parece consonante o disonante o en que combinación ambos parámetros se mezclan. Dejando a un lado las explicaciones matemáticas y fisiológicas, para el pueblo llano se supone que consonantes son los sonidos que se perciben distendidos, mientras los disonantes provocan cierta tensión al escucharlos.
Nuestros cerebros y las escalas musicales que utilizamos parecen haber coevolucionado. No es ningún accidente el que tengamos esa curiosa disposición asimétrica de notas en la escala mayor: es más fácil aprender melodías con esa ordenación.
Periodos críticos de aprendizaje y Neuroplasticidad. Sabemos que hay períodos críticos para la adquisición de nuevas habilidades. Por ejemplo el lenguaje, si el niño a los 6 años no ha aprendido el idioma, nunca aprenderá a hablar con la facilidad que caracteriza a la mayoría de los nativos de dicho idioma.
Con la música y con las matemáticas el margen es más amplio, pero no ilimitado. Si un estudiante no ha recibido lecciones de música o matemáticas antes de los 20 años, aún puede aprender esas materias, pero con gran dificultad,
Esto es debido a la trayectoria biológica del crecimiento sináptico. Las sinapsis del cerebro están programadas para crecer durante un número de años, haciendo nuevas conexiones. Después de ese período, hay un cambio hacia la poda, para librarse de conexiones innecesarias. Eso es la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para reorganizarse. Los niños y adolescentes tienen una capacidad neuroplástica mucho mayor.
¿Simple o complejo?. El equilibrio entre simplicidad y complejidad en la música también influye en nuestras preferencias. Existe una relación metódica entre la complejidad de una obra artística y lo que nos gusta. Por supuesto que complejidad es un concepto subjetivo. Lo que a una persona le parece aburrido y de una simplicidad odiosa, a otra podría parecerle fácil de entender, debido a diferencias de formación, experiencia,  interpretación y esquemas cognitivos.
Los esquemas lo son todo, estructuran nuestra comprensión; son el sistema en el que emplazamos los elementos y las interpretaciones de un objeto estético. Los esquemas alimentan nuestras expectativas y nuestros modelos cognitivos.
Cuando una pieza musical es demasiado simple tiende a no gustarnos, nos parece trivial. Cuando es demasiado compleja, tiende también a no gustarnos, nos parece imprevisible: no percibimos que esté asentada en algo familiar. La música, como toda forma artística en realidad, tiene que lograr para que nos guste el equilibrio justo entre sencillez y complejidad.
Una pieza nos parece demasiado simple cuando es tan previsible que resulta trivial, parecido a algo que hemos oído antes y que no nos plantea el menor reto. Mientras la música va sonando el cerebro va pensando por delante cuáles son las diferentes posibilidades para la nota siguiente, hacia dónde va la música.
Las reacciones a lo no previsible son diferentes en cada persona.
La música que contiene demasiados cambios de acordes, o una estructura con la que los oyentes no estén familiarizados, puede conducir directamente al botón de stop. Y esto puede suceder con estilos tan dispares como el  jazz o el math metal.
Escuchar nuevas músicas…¿pereza o desafío?. Intentar apreciar nueva música puede ser como considerar una nueva amistad, teniendo en cuenta que lleva tiempo y que a veces no hay nada que puedas hacer para acelerar el asunto. Si oímos una pieza radicalmente nueva el suficiente número de veces, parte de esa pieza acabará codificada en el cerebro y formaremos hitos. Si no lo has hecho nunca, el trabajo puede ser titánico, si lo has ejercido a lo largo de tu vida, resultará un entretenimiento ameno, divertido y enriquecedor.
No entender la forma sinfónica o la forma de sonata, o la estructura AABA (verso-verso-coro-verso) de una pauta de jazz es el equivalente en escuchar música a conducir por una autopista sin señales de tráfico; no sabes donde estás, ni cuando llegarás.
Otros parámetros que  también influyen. Los propios elementos de la música pueden suponer una barrera que impida apreciar una nueva pieza. Si la música es demasiado fuerte o suave puede resultar problemático, incluso el registro dinámico (la disparidad entre las partes del sonido más fuerte y más suave) puede hacer que algunas personas la rechacen.
El que quiera escuchar música para relajarse o para estimularse es probable que no quiera escuchar un tipo de música que recorra toda la gama de intensidades.
El ritmo y las pautas rítmicas influyen en nuestra capacidad para apreciar una composición o un género musical determinado. El timbre es otra barrera para muchas personas.
La música sublima lo humano. Por supuesto, nuestras preferencias musicales están condicionadas también por la experiencia y el resultado de dicha experiencia, positivo o negativo. La experiencia sensorial nos causa placer y su familiaridad y la seguridad que esa familiaridad nos aporta nos resultan gratas.
Muchos sentimos que la buena música nos conecta con algo mayor que nuestra propia existencia, o con otras personas. Incluso cuando la buena música no nos transporta a un lugar emocional trascendente, puede cambiar nuestro estado de ánimo. Es comprensible pues, que podamos mostrarnos reacios a bajar la guardia, a prescindir de nuestras defensas emotivas, con cualquiera.
El poder del arte consiste en que puede conectarnos entre nosotros, y con verdades más amplias sobre lo que significa estar vivo y lo que significa ser humano. Las conexiones con el artista o con lo que el artista representa pueden formar parte de nuestras preferencias musicales.

Fuente: Daniel Levitin / Ciencia-Filosofía-Música / filotecnologa.wordpress.com

Música y salud

La buena música despierta la misma parte del cerebro provocada por una deliciosa comida o una noche de pasión. Análisis encontraron que las zonas de placer del cerebro se activan después de escuchar una buena canción. Y entre más se disfrute escuchar esa canción, más fuerte será la conexión, la cual está operada por la dopamina química que promueve el deseo.
El estudio realizado por científicos de la Universidad McGill, Montreal, señala la actividad específica del cerebro que controla la decisión de comprar música.
Los participantes escucharon 60 fragmentos musicales mientras se sometieron a pruebas de fMRI (imágenes por resonancia magnética funcional) y eligieron la cantidad de dinero que gastarían para cada artículo en una subasta.
La Dra. Valorie Salimpoor dijo: "Cuando la gente escucha una canción que nunca han oído antes, la actividad en una región del cerebro puede predecir de forma fiable y consistente si les va a gustar o la van a comprar. Esto es el núcleo accumbens, que está implicado en la formación de expectativas que pueden ser gratificantes.
"Lo que hace que la música sea tan emocionalmente poderosa es la creación de expectativas. La actividad en el núcleo accumbens es un indicador de que las expectativas se cumplieron o se superaron. En este estudio se encontró que entre mayor sea la actividad que se vea en el cerebro por la música escuchada, más dinero se está dispuesto a gastar.
El núcleo accumbens también interactúa con la corteza auditiva, un área que almacena información acerca de los sonidos y la música que hemos estado expuestos. Conexiones similares también fueron vistas entre el núcleo accumbens y otras áreas del cerebro implicadas en la secuenciación de alto nivel, el reconocimiento de patrones complejos y la asignación de valor emocional y la recompensa a los estímulos.
En otras palabras, el cerebro asigna valor a la música a través del antiguo circuito de recompensa de la dopamina, que refuerza los comportamientos absolutamente necesarios para nuestra supervivencia - como el comer y el sexo.
El investigador Dr. Robert Zatorre dijo: "Esto es interesante porque la música se compone de una serie de sonidos que, cuando se consideran solo tienen valor inherente, pero cuando se disponen juntos a través de los patrones en el tiempo puede actuar como una recompensa.
"La actividad integrada en los circuitos cerebrales implicados en el reconocimiento de patrones, la predicción y la emoción nos permite experimentar la música como una recompensa estética o intelectual."
A cada persona le gusta diferente música, cada uno tiene su propia corteza auditiva de forma única, que se forma sobre la base de todos los sonidos y la música que se escucha a través de nuestras vidas.

Tomado de: contigosalud.com

Jazz: la sal de todas las músicas

(...) Las técnicas de repetir hasta la saciedad ciertas "canciones", ciertas composiciones con un ritmo simplón y vulgar hace que todo el mundo acepte y asuma que esa "música" es la moda y la que debe ser "bailada", "escuchada". Gran mentira, pues hay muchas músicas realmente bien elaboradas y con unos matices y calidad que nunca van a ser escuchadas, bailadas y sentidas por el alto grado de estupidez y manipulación de los que imponen las modas musicales y sociales en nuestro mundo actual.
Si uno se toma la molestia de escuchar ciertas emisoras o acudir a ciertos lugares de culto por las masas adictas al fin de semana, puede constatar que se repite el mismo sonido de una manera enfermiza y cansina. El ser humano es un ser muy simple, pues se conforma inmediatamente en ser oveja, en ser rebaño...
El buen jazz, y en general la buena música, huye de los rebaños y de las dictaduras que imponen ciertos necios, ciertos comerciantes sin escrúpulos.
Igual que la buena literatura, el jazz no necesita del anuncio y de la repetición para tener un espacio privilegiado y exclusivo. Es un manjar exquisito que se disfruta en compañía o en solitario, siempre en lugares a media a luz. El jazz y sus adeptos preferimos entrar en nuestro santuario musical conservando nuestra personalidad para así poder comprenderlo todo.
La vida de los otros no interesa para nada a los que tienen buena música envolviendo sus días y noches. Tampoco interesa acudir a esos antros donde la gente se apiña como borregos. Los santuarios del jazz son pequeños, amables y parecen más el salón de casa iluminado con una lámpara...
Cada uno puede hacer lo que quiera, pero es evidente que somos lo que escuchamos. Si uno se pasa el día escuchando ritmos copulativos y machacones, acaba siendo un tipo compulsivo, obsesivo y tan vulgar y necio como un político...
La madre de otras músicas es el jazz, tal y como podemos ver si tenemos un poco de curiosidad y sabemos indagar. El jazz tiene algo de clandestino, por ello todos los integrantes de esa religión sin dioses ni liturgias escritas, sabemos que esa música es una forma de vivir, una concepción abierta y plural del mundo.
Grandes escritores como Julio Cortázar, Paul Auster... han inmortalizado a músicos y lugares donde se hace jazz. París y Nueva York tienen sus pequeñas iglesias donde uno puede obtener esa paz y dicha especial que facilita el ejercicio de saber escuchar una música hecha con el alma, sin la intervención de máquinas que suplan la incompetencia y la ignorancia humana. (...)

Fuente: Antonio Marín Segovia / loquesomos.org

Ilustración: Maricar Lavin

El Ska

El Ska original, propiamente dicho es una música caracterizada por su marcado y rápido ritmo y la aparición predominante de instrumentos de viento, y que tiene como precursora a la mezcla de distintos estilos musicales por parte de los músicos de Jamaica. Los comienzos del ska se remontan al R&B jamaicano de finales de los años 50 y principios de los 60, que más tarde evolucionó su ritmo boogie hasta convertirse en un nuevo estilo musical. Su nacimiento se debe a la influencias de no pocas circunstancias.
Por aquellas épocas las emisoras de radio norteamericanas de largo alcance, como WINZ, eran sintonizadas en la isla. En su programación musical se incluían temas de rhytm´n´blues de bandas como la de Lucky Milinder y de cantantes como Amos Milburn etc... Particularmente buenas para sesiones de baile y en las que predominaban los trabajos de las secciones de viento- normalmente trompetas, trombones y saxos- o teclados.
El Ska es un estilo de música originado en Jamaica, como una fusión de jazz, música latina, swing, boogie y el mento, música típica de Jamaica. Su subsiguiente evolución dio paso a prácticamente todos los géneros musicales jamaiquinos del resto del siglo, como el rocksteady, el reggae, el dub y el dancehall, que es lo que se oye actualmente allá. La transformación del Ska de un fenómeno nacional a un género mundialmente reconocido.
El Ska fue el primer estilo musical indígena a Jamaica. Anterior a él coexistían en la isla diferentes músicas tropicales como el Calypso o el Mento. El Ska surgió alrededor de la mitad de la década de los 50 gracias a la interpretación que hicieron unos músicos jamaicanos (la mayoría de los cuales luego pasaron a formar parte de los Skatalites) de la música que por aquel entonces se escuchaba por la radio en Jamaica y que provenía en su mayoría del sur de EEUU: concretamente emisoras de jazz, soul y rhythm and blues de Nueva Orleans. Así pues, los músicos de la isla fueron influenciados por estos tipos de música pero añadieron su personalidad y modificaron algunos aspectos (sobre todo el ritmo).

Fuentes varias

Sinestesia: El poder de ver la música

La sinestesia es la capacidad que tiene algunas personas de percibir con varios sentidos un mismo estímulo. Por ejemplo, un sinestésico puede escuchar los colores, degustar el tacto o ver los sonidos entre otros. Según Eduard Punset, esto se produce los dos primeros años de vida cuando las neuronas empiezan a realizar conexiones sinápticas mientras otras mueren Este proceso se conoce como "poda". Un sinestésico ha realizado más conexiones neuronales que el resto de las personas, o lo que es lo mismo, en este proceso inicial conocido como "poda" han muerto menos neuronas o se ha producido un fallo en este estadio de desarrollo neuronal. Otros creen que se debe a una mutación del cromosoma X, lo que explicaría que hubiera más mujeres sinestésicas que hombres. En cualquier caso, la sinestesia no es una enfermedad si no una habilidad increíble que posee una de cada cien personas.
En el mundo del arte han existido sinestésicos que han basado su obra en esta extraña capacidad. Kandinsky, Baudelaire o Nabokov poseían esta habilidad pero nosotros nos centraremos fundamentalmente en los tres compositores sinestésicos más famosos: Scriabin, Rimsky-Korsakov y Messiaen.
Alexander Scriabin (1872-1915): Este compositor y pianista ruso tenía la habilidad de ver los sonidos con diferentes colores. Pero no sonidos aislados si no acordes y tonalidades. Esta capacidad lo influyó a la hora de componer ya que su intención era que el oyente pudiera percibir sensaciones equiparables a la suyas.
Nikolái Rimski-Kórsakov (1844-1908): Este compositor ruso, además de poseer oído absoluto, poseía a una auténtica sinestesia de correspondencia música-color. Era capaz de asociar a cada sonido o nota musical un color determinado.
Oliver Messiaen (1908-1992): Compositor francés también con la capacidad de ver los sonidos con diferentes colores e incluso el proceso contrario, escuchar los colores.
Su obra "Des Canyons aux Étoiles" es un claro ejemplo de la utilización de su habilidad sinestésica para crear música. Esta pieza fue escrita tras contemplar el paisaje del Bryce Canyon en Utah. Anotó los colores, las sensaciones que experimentó en el lugar además del canto de los pájaros con el fin de crear una obra que pudiera trasladar al espectador a ese mundo de emociones.

Tomado de: tono-menor.blogspot.com

El Jazz, y las Nuevas Tendencias

EN CLAVE DE JAZZ-Radio
La diversidad de las músicas americanas, el "Sincretismo Musical" su fusión y mezcla con la libertad que provee el manejo de los elementos y conceptos del jazz contemporáneo.

REALIZADO EN URUGUAY En Clave de Jazz-Radio, "El Jazz, y la Nuevas Tendencias", se emite

como siempre, desde REPÚBLICA DOMINICANA,
por Quisqueya FM 96.1
Al mundo, en simultáneo a través de Internet:
http://www.certvdominicana.com
naturalmente también en:
Domingos: de 12:00 m., a 2:00 pm.

En Facebook: En Clave de Jazz-Radio
(Aquí: a la derecha de su pantalla, edición actual de archivo)

El Web-Magazine

Un recorrido por el Jazz local, regional, latinoamericano y mundial

lunes, mayo 27, 2013

La música, y la supervivencia...

La música produce un amplio abanico de respuestas que pueden ser inmediatas, diferidas, voluntarias o involuntarias.
Dependiendo de las circunstancias personales (edad, etapa de desarrollo, estado anímico, salud psicológica, apetencia) cada estímulo sonoro o musical puede inducir una variedad de respuestas en las que se integran, tanto los aspectos bio-fisiológicos como los aspectos efectivos y mentales de la persona. A nivel mental, la música puede despertar, evocar y fortalecer cualquier emoción o sentimiento.
A la hora de plantearnos por qué existe la música, distintos autores han construido opiniones variadas al respecto. Según Steven Pinker, psicólogo y científico cognitivo, la música cosquillea varias partes del cerebro, al igual que una tarta de queso hace lo propio en el paladar. En general, podemos afirmar que cualquier actividad importante para nuestra supervivencia, ya sea comer, tener relaciones sexuales o llevar a cabo determinadas actividades físicas, nos produce placer. De esta forma, y gracias a este incentivo o recompensa, la evolución se asegura de que tenemos una buena motivación para reproducimos, alimentamos y mantenemos en buena forma física, requisitos fundamentales para que la especie no se extinga. No obstante, hemos aprendido a puentear nuestros sistemas de recompensa para acceder directamente a ellos. Ingerimos alimentos que carecen de valor nutritivo y mantenemos relaciones sexuales sin intención de procrear, simplemente por el mero placer de comer grasas y dulces o disfrutar del sexo. Según Pinker, lo mismo ocurre con la música: es una especie de botón mental que, al apretarlo, hace que nos emocionemos y experimentamos sensaciones inalcanzables por otros medios.
El placer que dispensan todas estas actividades, incluidas la música, es "culpa" de la dopamina, un neurotransmisor que es secretado por el cerebro. Forma parte del "sistema de recompensa" que refuerza comportamientos indispensables para la supervivencia (buscar comida), o que desempeña un papel en la motivación (conseguir dinero) y la adicción (consumir drogas).
La música también nos puede producir este intenso placer. Escuchar de nuevo una canción que hace tiempo no oíamos, vivir intensamente un concierto, descubrir un nuevo tema en la banda sonora de nuestras vidas. Detrás de este sentimiento causado por algo tan abstracto como la música también se encuentra la dopamina. Hay estudios que nos sugieren que nuestros niveles de dopamina son hasta un 10% más elevados cuando escuchamos música que nos agrada. Esto demuestra que las personas obtenemos placer de la música, una recompensa abstracta, la cual es comparable con la que logramos con estímulos biológicos más básicos.
¿Provoca el mismo efecto en todas las personas? ¿la música es verdaderamente un lenguaje universal, como suele afirmarse? De acuerdo con un estudio del Instituto Max Planck de Neurología de Leipzig (Alemania), la respuesta a este último interrogante es afirmativa, ya que los sentimientos expresados musicalmente se entienden igual en todo el mundo y la música logra superar sin mayores dificultades las barreras entre las culturas.

Fuente: jesusgonzalezfonseca.blogspot.com

La calidad en el Jazz

Guía mínima como para distinguir (la improvisación, la firma y lo innombrable) 
¿Cómo explicar que el jazz no es música de ascensor? ¿Cómo explicar que se encuentra cerca de lo popular y lo culto al mismo tiempo? ¿Habrá manera de hacerle entender al comprador de que aquellos discos baratitos que se consiguen en los anaqueles de ofertas del supermercado de quién sabe qué músicos que no está escuchando jazz sino un remedo?
Sigamos. ¿Por qué Ben Webster con su saxofón suave y discreto, Charlie Parker y su nerviosismo, Thelonius Monk y su piano minimalista y preciso sí tocan jazz pero no Kenny G ni Spyro Gyra?
La mejor forma de entender el jazz es escuchando, pero además se tiene que aprender un poco sobre él. El jazz exige cierto esfuerzo del escucha más allá del puro oído.
Se puede suponer que el jazz tiene dos características esenciales muy fáciles de determinar y una más que se escapa a las palabras, porque la escritura fosiliza la experiencia.
La primera característica e incluso la más importante es la improvisación. Músico que improvisa se acerca más al jazz que aquel que toca lo mismo una y otra vez. Pero esto no significa que toda improvisación sea jazz: aquí entramos de lleno a lo que los críticos han estudiado por muchos años y que prefiero llamar el problema del jazz.
Habrá que añadir otro elemento, éste es mucho más difícil de elaborar como intérprete y además de distinguir como escucha. El fraseo es el que obliga al músico a encontrar su propia voz pero también exige al escucha a distinguir entre uno y otro músico. Es la firma del músico, la marca personal. Pocos lo tienen, la mayoría se quiere parecer a otros. Pero lo más difícil como aficionado es distinguir a un músico sin ver la portada del disco. El blindfold test es una prueba para críticos y músicos de jazz, ésta consiste en escuchar una grabación sin ver la portada. Es muy complicado responder correctamente, esto demuestra hasta dónde el músico de jazz escucha y cómo escucha. Aquí una liga a varios blindfold test de músicos importantes y acá un video corto donde se demuestra que un músico eficiente puede equivocarse al escuchar a un clásico.
Además del fraseo, fundamental para que la música tenga calidad, existe un elemento más que aparece y desaparece en el jazz: el swing. A pesar de que muchos saben lo que es el swing, no todos saben cómo es el swing.
No todo el jazz tiene swing pero siempre el swing es jazz. El swing es la capacidad que tienen ciertos músicos de darle acentuación a los tiempos débiles en lugar de los fuertes. Pero va más allá de una explicación técnica. Esta cualidad rítmica no existía en la música africana ni en la europea. Aparece cuando se reúnen en Nuevo Orleans a finales del siglo 19 tanto las dos tradiciones anteriores junto a la música mexicana y la música tradicional sureña estadounidense. Esta amalgama se compenetró en el swing, esa tensión entre el tiempo objetivo y el tiempo subjetivo. Es un ritmo más suelto, libre, fluido, que permite sentir un bamboleo, una cadencia que arrastra el tiempo dos hasta el tiempo cuatro pero sin ser una síncopa completa.
Explicadas estas tres características brevemente es momento de revisar cómo las dos primeras determinan la calidad en el jazz.
Aunque al principio los músicos no improvisaban, al “embellecer” ciertos temas, al añadir algunas notas que no estaban escritas o incluidas en la melodía sembraron la raíz de la característica más importante. Esto nos demuestra que al hablar de improvisación apenas estamos destapando el problema.
Un músico que improvisa tiene la opción de hacerlo por encima de las armonías de la pieza, esto es, inventar nuevas líneas melódicas. Tanto puede ornamentar las líneas ya existentes o crear por completo unas distintas. A partir de los años cuarenta y con la irrupción del bebop los músicos comenzaron a improvisar más y dejaron la ornamentación a la mayoría de los músicos sin habilidad para inventar líneas originales. Un excelente ejemplo es Charlie Parker, quien podía tocar la misma pieza de dos formas totalmente distintas de la primera a la segunda toma y aun así se puede distinguir la melodía, no importa que no tocara las notas ya escritas.
Para poder explayarse en la improvisación es obvio que la creatividad del músico es importante. Y el problema se complica cuando los mismos músicos no saben por qué hacen lo que hacen. Pareciera que la intuición es el motor principal. Esta intuición funciona con la sencilla capacidad que tiene el ser humano de escuchar sonidos en su cabeza. Una habilidad que supongo todos tenemos pero que los músicos deben dominar y desarrollarla por encima del común denominador. También deben tener la facilidad de identificar un acorde y encontrar las relaciones con otros. Incluso algunos pueden deletrear acordes enteros, inventar melodías completas en su cerebro y después tocarlas. Ese proceso bastante complicado permite al músico escuchar todas las opciones y desechar las que no servirán. Mientras más desarrollada esté la capacidad, mejor tocará.
Los solos son el espacio en donde más se explaya el músico de jazz, ese momento le permite hacer lo que quiera. Es en el solo donde aparece el fraseo. Y lo hace, hasta cierto grado, gracias a la improvisación.
En el jazz, como en todo, hay obras maestras. Éstas se encuentran cuando un solo sobrepasa el mero nivel de interpretación y se hace famoso. Así, algunos solos que se consideran clásicos no serán tocados de manera distinta a como fueron creados. No es necesario trasladarlos a otras cumbres porque ya están suficientemente arriba. Lo improvisado queda unido al improvisador. Porque el jazzista, en ese momento, también es compositor y único intérprete de su solo. Quien repita nota por nota el mismo solo nada más demuestra habilidad técnica pero no imaginación. El sonido queda vacío, las sutilezas del original desaparecen. Esa cualidad del solo se traduce también en el fraseo. Distinguir un solo famoso tocado por su creador es la forma más sencilla de reconocer el fraseo.
¿Cómo distinguir la calidad en el jazz? La pregunta parece no tener respuesta. La calidad tiene más que ver con la intuición que con la razón. Esa intuición es la que nos hace recular ante los discos de Kenny G, porque aunque el saxofonista tenga muchas herramientas técnicas y haya conseguido un inútil record por tocar durante más tiempo la misma nota, tanto su fraseo ligero y meloso como la composición y la poca imaginación de sus líneas no logran entrar a la categoría de jazz. Lo mismo sucede con grupos fusión como Spyro Gyra, que son demasiados en el mundo del smooth jazz, el virtuosismo no es suficiente para construir música sobresaliente, incluso me atrevo a decir que muchos de estos grupos suenan iguales, sin una personalidad propia lo suficientemente atractiva para destacar. Y aunque Spyro Gyra o Kenny G llevan muchos años tocando, su música nunca ha alcanzado las alturas de Ben Webster o Weather Report. Para entender estas diferencias es necesario preguntarse por la calidad, algo que tiene mucho que ver con la intuición. Así que aprender a identificar al músico por su sonido, entender el proceso de improvisación y recordar que no solamente se trata de habilidad técnica, sino de creatividad al componer y tocar en el momento, son la base fundamental para distinguir entre la música de ascensor y el verdadero jazz.

Fuente: Daniel Herrera  / revistareplicante.com

10 años de Aventura Musical

Adventure Music
Ten Year (3 CD's)
(Compilado por Monday Michiru)
Adventure Music Records
2012
Brasil es un manantial inagotable de música. Ella fluye desde todas las esferas. Desde lo pop, lo contemporáneo, lo regional, lo folclórico, lo culto y otros aún por definir en su mestizaje. Aunque la industria disquera gire alrededor de los ídolos de occidente y su marcada preponderancia, la creatividad y lo popular saben agarrarse de la mano en Brasil para darnos una sonoridad sin par. Adventure Music cumplió una década y lo celebró con tres discos donde su repertorio es básicamente brasileño.
Dando por descontado que se trata que de un buen muestrario o catálogo de la clase de música que se produce en Adventure Music, también hay que señalar el meritorio y fino trabajo que su editor, Monday Michiru ha hecho, al mantener en la selección algunos de los mejores exponentes musicales, arreglistas, compositores etc., de la música Brasil producida fuera de ese gran país, al lado de excelentes representantes de la región y Latinoamérica toda.
De hecho, Adventure Music, el sello grabador creado por Richard Zirinsky Jr. y Mike Marshall en 2002, ha descubierto muchos artistas nuevos que eran prácticamente desconocidos en los Estados Unidos y más allá. Aunque la mayoría de los músicos en Adventure Music pertenecen al  mejor y virtuoso jazz y músicas del mundo, de Brasil, también se pueden encontrar grandes artistas de los Estados Unidos, Colombia, Venezuela y Argentina, así como impresionantes colaboraciones interculturales.
Lo que hay que señalar también, y explica de alguna forma la existencia de este material y de este sello y su producción, es que hay un serio problema con el acceso a la música brasileña fuera de Brasil. Los sellos brasileños tampoco no se interesan mucho en dar servicio a Norteamérica y Canadá. Esto podría ser debido al hecho de que Brasil es un país enorme y sellos como Biscoito Fino - probablemente el más grande de Brasil - parezca satisfecho con las ventas locales en su país. Y si esto parece una diatriba es porque hay una enorme cantidad de seguidores de la música brasileña, tan rica y variada como el jazz moderno y la música clásica o la música afro-caribeña, y esto es lo que hace que esta compilación motivada por el décimo aniversario sea tan valiosa para transmitir y difundir esta premisa, estos artistas y su trabajo.
Usualmente desgrano en tres temas el concepto de los discos que reseño, en esta ocasión, esta tarea - que nadie me pide pero, cuyo desafío me resulta cautivante - obviamente será triplicada en su dificultad, porque solo destacaré un tema por cada CD. Ahí voy: del CD 1, me decido por el track N° 12 "Adeus América" (Samba Meets Boogie Woogie) esto es Brasil, su alegría, su espíritu y se gente donde Ud., se encuentre y lo ponga con el agregado de sonar, pese a todo, con saudade. En el disco 2, señalo el tema N° 14, "Flor de Vida" (Yamandú Costa y Hamilton de Holanda) soberbia interpretación, cautivante. Ya en el CD 3, voy a separar deliberadamente, además, una pieza realizada por un artista no brasileño, para balancear la cosa. Me decido por la N° 7, "Cumbia cienaguera" (Antonio Arnedo) impresiona su audición, entre otras cosas, por el dramatismo y realismo mágico que desprende. El trío de CD's, es maravilloso. Mención aparte para la presentación de este compilado que, sin ser exquisita, es elegante, cómoda y con toda la información a la mano. (JR)

Fuentes y referencias: Rafael Mieses, George W. Harris y Ángel Romero

Fernando Aceves: imágenes del Jazz

Una fotografía es un puente entre dos instantes —un antes y un después— desconocidos para quien la contempla. Lo que yace ante la mirada es una fracción eternizada. Si la imagen es elocuente, si en ella residen secretos y revelaciones, su mensaje trasciende la mera captura de un momento y se convierte en historia.
La música, igual que la fotografía, es un diálogo permanente entre el movimiento y el acierto, entre el hallazgo y la experiencia. Aceves, con acercamientos en los que se advierte la fuerza o la tersura del contacto, reconoce y celebra el estilo de cada artista; resaltan, entonces, entre otros, la sutileza del guitarrista Larry Carlton, la exquisitez del bajista Michael Manring y el ensimismamiento del guitarrista Mike Stern.
Las imágenes de este portafolio son también indicadores de la predilección de muchos compositores e intérpretes por dotaciones sonoras pequeñas. El fotógrafo refuerza esta visión con un acertado manejo de la penumbra —no hay en el jazz, además, espacio para espectaculares juegos de luces ni para los trucos pirotécnicos tan comunes en el rock de estadio— y con una reservada proximidad a la textura del instrumento y de la piel.
La atención que la cámara pone en el individuo es un tributo a la voz que aún incorporada a otras, persiste en su estilo particular y destella a pesar de la acumulación de timbres y notas. Este es uno de los rasgos exclusivos del jazz: es posible escuchar a tres o más individuos al mismo tiempo, reconociendo y admirándose ante el tejido que todos consiguen y distinguiendo, de manera simultánea, cada instrumento.
Las imágenes de Fernando Aceves han congelado el tiempo, pero su destello sonoro rebasa a esa fracción del instante. Un concierto de jazz es un encuentro que, para ser gozado, solicita nuestro más antiguo oído; ése que un día se encontró por primera vez con el viento, con el sonido quebrado de las hojas en otoño, con un poco de lluvia atrapada en un alto ramaje.
Las notas, en el jazz, tienen la fugacidad del relámpago. Desde el margen del escenario, Fernando Aceves documenta el encuentro entre el hacer y el percibir con sentidos que saben reconocer los sonido y silencios del movimiento.

Tomado de: Fernando Aceves / ideasysonidos.com

El Jazz modal

En el be-bop, con sus rígidos ciclos de acordes, hasta el solista más abstraído tenía que mantenerse en contacto con bases muy concretas, y los músicos podían sonar como si quisieran comprimir el trabajo de toda una vida en una sola noche. Pero a principios de los 50, muchos músicos de jazz buscaban ya otras bases para la improvisación. El compositor y ex-batería George Russell escribió su Concepto cromático lidio de la organización tonal, explicando cómo basar los solos, no en las notas de los acordes, sino en escalas de diferentes intervalos y puntos de partida, llamadas modos. Si los solos del be-bop se movían como las bolas de una máquina de jugar, rebotando en cada nuevo acorde, los solos modales seguían curvas más suaves y la estructura que los sostenía cambiaba menos a menudo. El resultado fue una música más contemplativa. El modalismo ofrecía una alternativa más accesible a la música free, relajando la estructura de jazz, aunque muchos artistas prefirieron utilizar combinaciones de lo viejo y lo nuevo. (John Fordham)
Kind of Blue fue una influencia decisiva en el mundo de la música, encabezando el jazz modal. Todo el mundo quería tocar esos temas. Yo estaba empecinado en hacer todo eso. Pero no restas, sino que sumas: tocas los múltiples cambios y todo lo modal, intentando unir los estilos ya históricos de la música con lo que estaba de moda por aquel entonces. (McCoy Tyner)
McCoy Tyner se unió a la banda de John Coltrane a pesar de los reparos iniciales. Los dos eran tranquilos y poco locuaces. Llevaban 4 años juntos cuando grabaron A Love Supreme (1964), sin indicaciones ni nada por escrito.

Fuente: mgar.net

Retro Jazz: Jazzeando lo dominicano

Pengbian Sang & Retro Jazz
Jazzeando el cancionero dominicano, Vol 1
Independiente
2013
Retro Jazz nació el 23 de Septiembre de 2011 en el espacio Fiesta Sunset Jazz. El reconocido músico Pengbian Sang hace uso de su formación y experiencia como arreglista, orquestador y jazzista, para entregar una combinación de la belleza y elegancia de las canciones dominicanas más populares, con la profundidad armónica del jazz, la sensualidad del bossa y la energía y espontaneidad de las improvisaciones.
Con un repertorio integrado por canciones dominicanas de diferentes épocas, interpretados en versiones de jazz, bossa, jazz latino, reggae y funk, nace "Retro Jazz", una nueva agrupación que de seguro contribuirá a reducir la distancia entre el gran público de la música popular y el selecto público amante del jazz.
Acompañado por músicos de reconocida trayectoria, y de la cálida voz de Laura Rivera, Pengbian nos trae desde criollas hasta populares merengues, desde románticos boleros hasta sabrosas salsas, recreados de manera tal, que aunque rítmica y armónicamente son diferentes a las versiones originales, mantienen su riqueza melódica y, por supuesto, la belleza de sus letras.
Personal: Pengbian Sang (bajo, arreglos y dirección musical) Laura Rivera (voz), Jesús "Gury" Abreu (saxofones), Federico Méndez (guitarra), Álvaro Dinzey (teclados), Remy Taveras (batería) y Edgar Molina (percusión).
El contenido y el sonido de esta producción es la más pura esencia del maridaje entre éste repertorio de populares canciones dominicanas, estos grandes músicos y sus lenguajes, unidos por un mismo espíritu de colaboración y vocación de llevarlas hacia la belleza, elegancia y excelencia artística. La idea conceptual resumida en 3 temas, entonces en mi criterio sería de la siguiente manera. Comienzo por asomarme al surco N° 2, "La ventanita", con sus aires de bosa nova lounge, permiten además, apreciar el buen gusto del arreglo y la corrección de la interpretación. Sigo y me encuentro con el track N° 7, "Ojalá que llueva café", excelente versión (entre tantas que uno puede haber escuchado) muy bien lograda siento, la presentación armónica y melódica de la pieza, instrumental, realizada en varias partes bien distintivas. Finalizo, con la pieza marcada con el número 11, "Pena por ti", dotando de fuerza rítmica y vocal, sin que lo mismo distorsione el resultado emotivo buscado. Es preciso señalar la excelencia instrumental y técnica, puesta de manifiesto en todos los solos y en todos los temas.

Quedamos esperando ya, el volumen 2 (JR)

El Jazz, y las Nuevas Tendencias

EN CLAVE DE JAZZ-Radio
La diversidad de las músicas americanas, el "Sincretismo Musical" su fusión y mezcla con la libertad que provee el manejo de los elementos y conceptos del jazz contemporáneo.

REALIZADO EN URUGUAY En Clave de Jazz-Radio, "El Jazz, y la Nuevas Tendencias", se emite
como siempre, desde REPÚBLICA DOMINICANA,
por Quisqueya FM 96.1
   

Al mundo, en simultáneo a través de Internet:
http://www.certvdominicana.com
naturalmente también en:
Domingos: de 12:00 m., a 2:00 pm.

(Aquí: a la derecha de su pantalla, edición actual de archivo)

El Web-Magazine...

Un recorrido por el Jazz local, regional, latinoamericano y mundial

viernes, abril 12, 2013

¿Porqué escuchamos música?


Es lógico pensar que si la música resulta algo tan universal, que nos acompaña desde hace miles de años, es porque debe ejercer alguna función. No fue hasta mediados del siglo pasado que se comenzaron a dar explicaciones que son estrictamente científicas sobre el efecto de la música en el hombre. Dibner, Whitehead y Lidz descubrieron que un estilo musical ocasiona una respuesta emocional y que la música es un camino en el cual el individuo puede aliviar su tensión y frustración. Poch en 1999 establece el principio de compensación, según el cual todos buscamos en la música aquello de lo que carecemos en un momento determinado (inspiración, energía, serenidad, quietud…). Por consiguiente, elegimos en cada momento la pieza musical o el tipo de música que puede suplir nuestras carencias a través tanto de la audición como de la expresión instrumental, el canto o la danza.
En el año 2010, se publicó un estudio que identificó los seis factores fundamentales que hacen que la gente escuche música, son los siguientes:
Identidad personal. El tipo de música que nos gusta da información sobre aspectos de nosotros mismos. Incluso los géneros más amplios como el Rock, el Blues o la música Clásica. Al mismo tiempo, también nos descubrimos a nosotros mismos a través de la música; es posible crear y proyectar una imagen de nosotros mismos.
Gestionar el buen estado de ánimo. Cuando se está de buen humor, la música favorece la esperanza y el optimismo, incluso tras una mala experiencia. En un estudio publicado este mismo año, se dijo a los participantes que habían realizado mal una tarea. Aquellos a quienes se les puso música animada y positiva después, se mostraron más positivos y optimistas respecto al futuro que aquellos que esperaron en silencio.
Gestionar el bajo estado de ánimo. Otro de los motivos por los que escuchamos música es para lidiar con las emociones negativas. Cuando se está de bajón, puede resultar catárquico escuchar música triste y pesimista. De algún modo, ayuda a identificarse con el artista, reduciendo la sensación de soledad. La música se utiliza para aliviar tensiones, expresar sentimientos y evadirse de la rutina diaria. Diversos estudios han demostrado que la música donde predominan los ritmos lentos parece especialmente efectiva para relajar a personas de naturaleza introvertida, si bien no parece suceder lo mismo o al menos no resulta tan efectiva con gente de temperamento extrovertido. Según David Huron, de la escuela de música de la Universidad de Ohio, la gente que disfruta escuchando música triste lo que realmente está experimentando son los efectos de la prolactina, una hormona que el cuerpo libera cuando estamos tristes o depresivos, y que nos ayuda a sentirnos mejor.  La gente que no soporta escuchar música triste, según Huron, no segrega altos niveles de prolactina al escuchar este tipo de música, por lo tanto lo único que consigue es sentirse aún más triste, pero ni rastro de nada reconfortante.
Para aprender de los otros y el mundo. La gente escucha música por la forma en que esta describe y enseña el mundo. Cuenta historias y pensamientos de otra gente; muestra lugares y accesos a nuevas experiencias. La investigación al respecto resalta la importancia de la información que la música proporciona sobre nuestra personalidad, y cómo somos capaces de juzgar a otros sólo basándonos en sus canciones favoritas.
Relaciones interpersonales. Otro factor importante resultó ser la influencia de la música en el contexto social. La música es un tema de conversación, es una forma de establecer un contacto. La relación de la música con temas como el amor o la amistad es incuestionable. Es más, un estudio llevado a cabo en Francia demostró que la probabilidad de que una mujer accediera a una cita aumentaba casi el doble si sonaba música romántica (en concreto, Je l’aime à mourir, de Francis Cabrel) cuando se le preguntaba.
Diversión. Escuchamos música porque es divertido. Es algo que hacer cuando no hay nada que hacer. Sin embargo, un reciente estudio demuestra que es mejor no utilizar música de fondo cuando se está tratando de realizar una tarea complicada, especialmente, música triste: distrae y reduce la ejecución en tareas cognitivas estándar.

Fuente: jesusgonzalezfonseca.blogspot.com

El jazz fue primero sexo, luego baile y luego música


Como escribió Francis Scott Fitzgerald, "el jazz, en el camino hacia la respetabilidad, fue primero sexo, luego baile y luego música". Nacido de las "alcantarillas de la Historia", en las salas de espera de los burdeles de Nueva Orleáns arrancando el siglo XX, es hoy, al parecer, una forma respetada de cultura. Y ciertamente puede ser una historia ejemplar. Desde los esclavos, quienes crearon las primeras formas de esta música eran en muchos casos hijos o nietos de esclavos.
El encuentro del legado africano que habían mantenido los esclavos y sus descendientes con los instrumentos y la armonía europeos gestó una nueva música que cambió para siempre el oído del planeta. A su costado nacieron el Rythm & Blues y el Rock and Roll, que le sucedieron como música popular de la época, pues eso fue el jazz en los años dorados de las Big Bands. Y tantas formas de vida que hoy se consideran patrimonio del rock, "sexo, drogas y Rock and Roll", se dieron antes en el jazz y en el blues desde la máxima citada a tocar la guitarra con los dientes.
Se puede saber, también, que Bessie Smith, la "Emperatriz del blues", consumía alcohol, hombres y mujeres en tal medida que hacen de la Marianne Faithfull del "Swinging London" de los años 60 una modosita. También fue en su día compás de rebelión juvenil frente a la música que escuchaban los padres. En sus letras, en el blues y en el jazz vocal, hubo poco almíbar, sustituido por la llana expresión del deseo. A veces usaba un lenguaje para iniciados, pero éstos sabían que era de sexo de lo que se trataba. Así llegó la noticia a la BBC de que uno de los mayores pioneros del jazz, "Jelly Roll" Morton, podía contener en su apodo (rollito de mermelada) una explícita alusión genital, por lo que se dio instrucción de nombrarle siempre como "Jr Morton". Así lograron que sigamos repitiendo la historia de la auto-propaganda de míster Morton.
El jazz, que es hoy tierra común en los cinco continentes, ha sido, en su gestación, un verdadero acto afirmativo de los negros americanos. Verdaderos genios, hoy estudiados sin tregua por músicos y aficionados de todo el mundo, sufrieron una constante humillación. Cuando Billy Holiday era cantante de la orquesta (blanca) Artie Shaw, debía acceder por la puerta de servicio a los hoteles en los que era máxima estrella musical. Y arrestos y golpes llevaron a Thelonious Monk y Bud Powell a las cercanías de la locura. En la carretera Muchos recurrieron a la heroína como aislante frente a un mundo hostil. Y murieron muchos muy jóvenes: en la aguja, la vida en carretera, el continuo ir y venir mientras cada noche vuelve la auto exigencia de crear algo nuevo a una hora fija y en el camino.
En las últimas décadas, gran parte del jazz se ha repeinado y apretado el nudo de la corbata (y mayoritariamente alejado de la toxicomanía). Los muertos en el camino han causado una onda conciencia en los jóvenes músicos de las últimas generaciones: no más víctimas, no más muerte temprana, aunque sigue siendo el terreno de la búsqueda, de la libertad, de la sorpresa. Busca en sus oyentes, que han encontrado en el jazz un modelo cultural: improvisación, franqueza emocional, verdad.

Tomado de: elguijarroblanco.es
Foto: Bessie Smith

La tonada de María Márquez


María Márquez
Tonada
Adventure-Music Records
2013
Con estudios realizados en Berklee College of Music, de Boston, la venezolana María Márquez, ha ido desarrollando un concepto muy particular de trabajo al fundir expresiones musicales autóctonas con los más avanzados recursos técnicos y conceptos vanguardistas de música electrónica. Su vida profesional se ha desarrollado principalmente en Estados Unidos, país donde reside, pero sin abandonar el contacto con la tierra natal. Se ha paseado por los terrenos del jazz, la música brasilera, la electrónica y, como punto de partida para toda su labor, la música folklórica venezolana.
Y no es por mi indisimulada venezolanidad, adquirida por muchos años de vivir por en esa bendita tierra, sino por alabar la excelencia de una intérprete, una artista maravillosa, que mi entusiasmo aflora. Su actualidad y sentido vanguardista van de la mano con su capacidad vocal tan singular, por momentos como un "ronroneo" exótico - "La voz de María Márquez, es de una calmada sensualidad que se mete profundamente en el cuerpo y envuelve las canciones" (Anapapaya.com) - como con la elección del repertorio, los arreglos y la magnífica instrumentación lograda. Buen gusto y creatividad con mucha calidad por donde se lo mire. Además de los arreglos de María Márquez y la solvencia de los músicos ejecutantes, sobresale el trabajo de John Santos y Hernán Gamboa.
Y, el desafío es entonces, resumir en tres, de los once temas que ofrece su más reciente CD, el concepto general de la propuesta. Comienzo por señalar el tema N° 2 "Tonada" y que además da nombre el disco, el llano, su gente, la tradición, todo se asoma y nos toca en una versión tan singular como atrapante. Sigo con el track N° 6, "Comodín", de la autoría de María, un blues, cantado en inglés, como para remarcar la versatilidad y las querencias de la intérprete. Y, concluyo subrayando la pieza que lleva el N° 9, "Amazonas", las que nos lleva por la gracia de la voz de María y el aporte rítmico latino como interpretativo de su staff, a recorrer el sentimiento regional. Una joyita que hay que disfrutar. JR

Sencillez y complejidad


Hay diferentes maneras de disfrutar de las cosas (arte) puedes sumergirte en su mística y profundizar en el puro placer (que te acerca al uno) o puedes indagar en su complejidad y dar gusto a una manera de entender el mundo más pragmática (que te acerca al individuo)...
Una copa de un buen vino la puedes disfrutar en su profundidad con buena compañía de un amigo/a, en soledad disfrutando de un buen paisaje o incluso rememorando un recuerdo o un buen pensamiento... también puedes disfrutarla de la misma manera pero entrando en el análisis, es decir, tratando de separar los diferentes sabores, aromas y texturas que en él hay... es decir, como los buenos somelliers... "aroma de frambuesa, retrogusto de avellanas silvestres, color rubí con reflejos de amatista" y no sé cuantas cosas más se pueden llegar a contar acerca de un trago...
cuando escuchamos una música podemos hacerlo de maneras similares, es decir, sumergirte en el
sonido y conectarte con lo más elevado o profundo o darle vueltas a los mil y un sabores que alberga... así, en la que a mí me sale seguramente puedes encontrar algún acorde de una sinfonía de Tchaikovsky, algún metal de la banda de mi pueblo, un quejio del Tío Borrico o una frase de Oliver Nelson o de Jimmy Hendrix...
No creo que la sencillez o pureza y la complejidad estén reñidas, de hecho las dos son gozosas, yo personalmente me quedo con la compleja sencillez del disfrute de los sentidos que sin duda es el último fin de todo acto, aunque a veces el intelecto sienta la tentación de su disección y quiera saber mas y mas de aquello que le hace disfrutar tanto...

Fuente: Jorge Pardo (Jorge Pardo es un músico español de jazz, saxofonista tenor, soprano y flautista).