viernes, setiembre 14, 2007

Hamilton de Holanda, íntimo.


Hamilton de Holanda
Intimo
Adventure-music records
2007

Hamilton de Holanda: canciones con aroma de lugares. "Intimo" es un disco concebido en momentos de soledad e inspiración, en cuartos de hotel, aprovechando el ocio creativo de los descansos en sus giras. Un disco donde las canciones parecen tener el perfume de los lugares donde fueron concebidas.
Para conocer mejor, los detalles más personales de la concepción de este trabajo y de Hamilton, de las motivaciones, de la parte humana del músico y su instrumento, buscamos el testimonio de quienes han podido estar junto al artista, cerca o, compartir de su propia voz la experiencia.
Hamilton de Holanda, dice Mario Carvalho, explicaba que, "Intimo, significa la democratización de los medios, del uso de la tecnología en función de la música, ya que el disco fue grabado sin los "aparatos técnicos" de un estudio (apenas usando mi laptop, un m-box y un buen micrófono). Quizás dentro de un estudio, tendría equipos o micrófonos de mayor calidad y un gran ingeniero de sonido pero, en la forma en que lo hice, tuve más contacto con el lado humano, en aquel momento de soledad, de nostalgia y de euforia por venir de hacer un super show el día anterior".
"El concepto del disco tiene que ver con un lugar donde todos nosotros nos encontramos, donde nuestras almas se pueden ver y, aquel momento en que la pesona detiene todo y piensa, reflexiona o igualmente, no piensa en nada. Y, esas músicas entran exactamente en ese momento".
Beto Feitosa por su parte, nos cuenta que Hamilton de Holanda, escogió un repertorio que mezcla los clásicos de la música brasileña con, composiciones inéditas. La carencia de un "compromiso" a un rigor conceptual, deja al artista todavía más libre e informal. Tocando lo que le provoca, apetece o inspira en el momento de tocar.
Así se incluyen temas de Tom Jobim, Dorival Caymmi, Chico Buarque y Edú Lobo, Paulo Jobim y Ronaldo Bastos, Silvio Caldas y Orestes Barbosa, Noel Rosa y Vadico, Cartola y por supuesto las de la propia autoria de Hamilton. De París el trajo la grabación de "Senhorinha", una de las canciones que, asumiré el riesgo de destacar junto con "Feitiço da vila", que llegó con el equipaje de Zurich, en su casa de Río, grabó "Samba do Sonho" y otras, "Luiza" y "Beatriz" (T. Jobim y Ch. Buarque y Edú Lobo) fueron grabadas en Cayena en la Guayana francesa, en el mismo cuarto registró "Amor, saudade amor" en homenaje a su esposa Cinara. "En esa canción, apreté 'Rec', tomé en mis manos el Bandolín y salieron la melodía y la armonía ya listas. Creo que es una de los temas más bonitos que he hecho", rememora el artista. También la señalo junto con "O bem do Mar" aunque, repito y aclaro que, todas las canciones del CD, son versiones totalmente especiales y disfrutables.
Mención aparte y necesaria corresponde a la presentación gráfica del CD.
Algo a lo que Adventure-music Records, nos tiene acostumbrados. Y, precisamente, como otras veces, logra "impresionarnos" con el delicado y elegante empaque. Rojo y Negro en portadas y librillo. Imágenes que logran con su abstracción, la asociación esperada.
Carioca de nacimiento pero, criado en Brasilia, Hamilton mostró su talento desde niño, al lado de su padre el guitarrista José Américo de Oliveira. Consquistó distintos premios, hizo la escuela de música y vivió en París para mejorar su técnica. De lo popular a lo erudito, su personal instrumento de 10 cuerdas -singular adaptación del músico - que potenció su Bandolín dándole más posibilidades como, la de hacer solos y acompañamientos a la vez. Hamilton, gusta y llega tanto a los especialistas como a los legos.
"Intimo". Su escucha es, realmente, una invitación al relax, a la meditación, a la introspección sosegada dejando perder la vista y los pensamientos a través de un ventanal real o imaginario, quizás un sofá, una copa, el techo a modo de pantalla de proyección, sin prisa, sin angustias o presiones...compartir simplemente, dejarse llevar por las evocaciones, aromas y sonidos. Y lo logra.

Hamilton de Holanda nominado al Grammy por "Brasilianos". “Brasilianos”, ha sido nominado en la categoría "Mejor álbum instrumental" al Grammy latino. “Brasilianos” fue grabado en el 2006, por Hamilton de Holanda quien es considerado como el mejor ejecutante del Bandolin de Brasil. Conocido también como "el príncipe del Bandolim" en el ambiente musical del mundo. Hamilton de Holanda de 32 años, se mostró muy satisfecho y contento por la nominación de “Brasilianos”, producción que fue editada por el sello Adventure-music Records. Con “Brasilianos”, Hamilton de Holanda y su Quinteto, pretenden homenajear y considerar a todos esos instrumentistas con músicas de Brasil y del mundo. La vanguardia de los instrumentistas jóvenes de Brasil, todos creativos, inquietos que mantienen toda esa efervescencia característica de la música y de los músicos brasileños y de la cual Hamilton de Holanda es un ejemplo. http://www.aurora.com.uy/enclavedejazz/novedadesdetalle.asp?id=51

Globalización vs conexión.

El hombre ya no se define sólo por lo que produce ni por cómo lo produce ni –salvo algunas excepciones religiosas– por lo que consume. Por ello, y porque el ser humano siente necesidad de diferenciarse para identificarse, cuentan mucho más las otras diferencias culturales, mucho más profundas. Los nuevos medios de comunicación, unidos a las migraciones y a la creciente urbanización permiten, además, que esas diferencias –incluso grupos minoritarios, radicales o marginales– tengan un alcance global.
Al tiempo que se suprimen fronteras físicas surgen con más fuerza otras barreras mentales. Junto a un proceso de homogeinización, se produce otro de fragmentación del mundo. En un mundo en el que "la diversidad no está sólo en tierras lejanas sino aquí mismo", como dice el antropólogo argentino Néstor García Canclini.
En nuestros días "ser, es estar conectado". Con ello se pierde capital social de un tipo determinado (contacto directo físico) y se gana de otro (contacto virtual).
Como afirma Sinezine en su blog, "esto, da para una esencial interrogante: esta cantidad de mezclas son producto de la globalización, la tecnología y la infinidad de posibilidades de escuchar música de distintas partes sin la necesidad de mover ni un pelo de nuestras pestañas. Entonces, ¿esto es positivo, o de alguna manera poco a poco las verdaderas tradiciones musicales de cada región se están perdiendo con el pasar del tiempo?
Es realmente positivo que estemos viviendo en un mundo donde todas las ventanas estén abiertas, y que las armonías sean totalmente visibles para la gente que se interese por ellas, por lo tanto, esto fomenta la amplitud musical a la que puedan llegar los oyentes o los compositores".

John Vance en su Villa musical


John Vance
Dreamsville
EraWan Records
2007

El vocalista John Vance, ha construido una importante carrera con trabajos en la televisión, películas, producciones de teatro y anuncios. Pero, es su pasión por la música la que inspira la realización de este CD y carta de presentación desde el primer tema. Con excepción de "If yoy go" de su autoría en conjunto con Jeff Colella - pianista y co-productor del disco - Dreamsville, como se llama esta propuesta y, que es tomado de la pieza de igual nombre de Mancini, Evans y Livingston, contiene una excelente recopilación, fresca y contemporánea, de "tesoros" de los estandars de Jazz que, en consonancia con el ser clásicos, son re energizados en la interpretación melodiosa, de Vance quien, está bien acompañado por instrumentistas de primer orden como lo son, el mencionado Colella al piano, Trey Henry, contrabajo; Kendall Kay, batería; Stacy Rowles, trompeta y flugel y, Larry Koonse, guitarra.
Podríamos decir que, hay dos tipos de cantantes de Jazz. Unos, utilizan su canto como un instrumentistas usando, además, la melodía y las líricas como puntos de enlace para, a partir de ellas, crear improvisaciones abstractas.
El otro tipo creo, es el de los contadores de historias, cavando profundamente en el signficado de las palabras que cantan y, respetando o trabajando adheridos a la melodía como la expresaron los compositores hacen propia, internalizan cada canción. John Vance, se me ocurre que es de este segundo lote. John es consecuente con su trabajo, un repertorio clásico, con visos románticos pero, bien tratados por el formato acústico, ajustado y correcto que le sirve de apoyo y, sin tratar de emular o parecerse a nadie, sin tratar de lograr registros o tonos arriesgados,le imprime un toque personal, calido como distintivo a toda su producción.
"Like a Lover" de Dorival Caymmi, "If you go", "Speack Low" y "Bluesette", son de alguna manera las representantes, de todo lo bueno que este trabajo de John Vance nos ofrece, sin estridencias, sin otra pretensión que hacernos pasar un bueno momento con estos clásicos del Jazz.

El problema: Merengue de calle, Cumbia villera, Cumbiancha y Pagode.

En estas regiones al sur del continente americano, han surgido y existen, coexisten con una fuerza arrolladora, generos y subgeneros musicales que, aun cuando se producen como resultado de mezclas, influencias foráneas, terminan siendo manisfestaciones propias como locales y, por ser de extración sumamente popular son similares en su génesis. Y son el paralelo por su influencia social con el Reggaetón - el perreo - (doggy style), el Rap latino o, el Merengue de calle, entre otros. En Argentina reina la "Cumbia Villera" con las Bailantas, luego el "Cuartetazo", el más antiguo que deriva del merengue, ha logrado estar mejor conceptuado. En Uruguay el "Tropical", mezcla ya autóctona de Plena, Cumbia y Axe y la "Cumbia" plancha o Cumbiancha. En Brasil, un destilado propio de las favelas conocido como "Pagode".
Los ingredientes, derivaciones y consecuencias son los mismos y no por casualidad.
Tratándo de darle forma de nota o artículo, a algunas ideas que, las realidades musicales - muy, muy populares - de los últimos tiempos me han generado al tratar de analizarlas, más allá de comprenderlas o no, a raíz de muchas coincidencias y paralelos con otras expresiones que, entre ellas conviven y comparten por contemporaneidad que no por vecindad, me llega y leo la bien interesante columna que, el colega, hombre de la música y la radio, el amigo Alexis Méndez de "Música Maestro", publica en el diario "Hoy" de República Dominicana y en su Blog homónimo.
Se titula: "El problema", y comienza diciendo: "El problema no está en el merengue de calle. El es resultado del problema. El problema no es la abundancia de "basura musical", sino la carencia de buenas propuestas.
No debemos ser absolutistas. No cambiaremos nada sacando el reggaetón y el rap de los medios de comunicación. Estos también son parte del resultado, (...) El problema es que ellos no tienen escuelas de música a su disposición. El problema es que se refugian en "puntos". El problema es que para ellos, el que vende drogas es más "vacano" que los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional…dicen que esos músicos no están "alante, alante".
Sonriendo, me acordé del "atajaperros" (gran escándalo) que en una ocasión me formó una señora, que vendía en la calle, sobre una tabla algunos CD's de música que habían salido a la calle un tiempo atrás acompañando la edición de un periódico "progresista" local. Los CD's en cuestión, de tirada económica, contenían compilados de grupos y músicas variadas. Al pasar y ver el título de uno de ellos me detuve y lo tome en mis manos para ver el detalle. Inmediatamente al comprobar que el título en nada justificaba el contenido lo dejé sobre la mesa cuando, en eso, la señora me dice: "Hay otros de cumbia villera, bailanta, tropical, todo bien 'plancha', baratos. ¿Hay alguno que le guste? ...es poca plata".
Gracias, le dije, aun baratos salen caros y, proseguí: Si yo tuviera ahora mismo mucho dinero, o el suficiente señora, compraría toda la producción de estos discos. En parte para que los grupos obtuvieran su "beneficio" y que no dijeran que se atenta contra su trabajo o su forma de ganarse la vida. Igualmente cubrir los costos de lo conexo. A esta altura, la señora ya me miraba con cara de pocos amigos y había, varios curiosos alrededor. No me detuve ahí: entonces con todos esos discos, una cantidad bien grande estoy seguro, haría una enorme fogata, una monumental fogata con ellos.
La señora me despidió con una una retahilla de "procaces" ademanes y adjetivos como bien han de imaginarse.
Sí, esta señora no podía comprenderme y menos conocer mis razones para derivar en "Nerón de los CD's" con mi destemplada reacción. Lo de ella era obtener algunos pesos para su sustento.
El público cautivo y natural de estos productos, hace normalmente un gran esfuerzo, muchos sacrificios para comprarlos y, poco es lo que finalmente estos discos le van a dejar, como no sea un rato de bailable narcósis, y con sus mensajes, justificar y excusar esta existencia en la que, sin que se den cuenta, son sutilmente atados y mantenidos. Porque la oferta es amplia y contínua. Es, un negocio brillante.
Sin dudas Alexis - en este párrafo inicial - lleva mucha razón.
En lo estrictamente musical, nada aportan y mucho deforman. Estas manifestaciones son el reflejo y nada se obtiene con pretender "callarlos".
Pero, hay otro factor insoslayable y perverso además de lo argumentado por Alexis. Es el de los pingües beneficios que esta industria le produce a unos cuantos personajes. Se mueven millones detrás de toda esta "realidad" que, en tanto industria próspera, invertirá en mantener su clientela.
Porque hacen falta más que buenas intenciones, buenas propuestas y que a quienes les compete dentro del estado se ocupen de sus funciones, que cuenten con proyectos, que destinen recursos. Hace falta compromiso! Y eso nos atañe a todos.
Prosigue Alexis en su columna: "(...) Hace falta dejar a un lado la aburrida e insípida materia "Educación Musical", donde te repiten, desde el 5to curso, hasta finalizar el bachillerato, que "música es el arte de combinar el sonido y el tiempo". Podría ser más factible implementar programas de apreciación musical que involucren a la población escolar, en especial a los niños entre 6 y 12 años y crear cursos alternativos para los que tengan aptitudes musicales. También hace falta integrar, desde la primaria, alguna materia que trate acerca de la "Ética". Eso no tiene que ver directamente con la música, pero hace falta".
En nuestros países aun se mantiene ese desfase, donde en lugar de buscar motivar al joven, acicatear su natural curiosidad, alimentar el espíritu de búsqueda, de aventura y darle razones, simplemente se los deja expuestos sin elementos, frente a arcaicos procesos que - cuando éstos son más vulnerables - terminan por empujarlo a caer y, en su mayoría a ser, masa moldeable e influenciable de estas industrias que están a su alrededor.
Pero no debemos perder la perspectiva. Tanto, el estado como los institutos, escuelas, ministerios o universidades están conformados y formados por gente, por personas.
Lo expresado por Alexis me hace reflexionar. Recuerdo, de mis experiencias por tantos caminos de cambiantes paisajes, por haberlo vivido personalmente, no solo en mi "primera" juventud pues, en la casa de mis padres, de parientes, familia y amigos o en los lugares que solía frecuentar - siendo que siempre hemos estado expuestos y ha habido de todo tipo de músicas - ya sea en radio, discos, cine y hasta en la TV, la música que nos rodeaba y oíamos, con sus cambiantes estilos generacionales y modas, era normalmente considerada, al menos "bien hecha". En general, esto lo pude comprobar reiterado, en el testimonio de aquellos con los que he compartido a lo largo de la vida. Hoy, de manera natural, así mismo ha sido generándose y desarrollándose la mía.
Definitivamente, hay buena música y mala música. Como también hay malos y buenos libros. Sin intentar profundizar o filosofar al respecto, pienso que, de la misma manera que quien me lee, puede discernir lo que es bueno de lo que es malo, a través de lo que le dice su experiencia (formación, educación, memoria heredada) y hasta su corazón, así mismo puede evaluar y concluir respecto a la música. Convengo sí, en que lo difícil de reconocer, de evaluar es, esa delgada línea que separa la una de la otra.
Normalmente muchos confunden las cosas e, inmediatamente replican: "Yo tengo todo el derecho a escuchar lo que quiera o lo que me guste". Lo cual, es totalmente justo, correcto y verdadero. Pero, eso es absolutamente distinto y otra historia.
Complementa Alexis: "(...) De haberlo hecho antes, la imagen del "dominicanyork" no estaría tatuada en todos los rincones de la sociedad: En la música, en la manera de hablar, de vestir…en la televisión, la radio, la política. Cuando me refiero a dominicanyork, no lo hago pensando en la digna comunidad que se desarrolla día a día en la gran urbe, sino a los que viven distorsionando valores… los llamados "jodedores".
Nos explica criteriosamente Alejandro Llano Cifuentes: "Es imprescindible que tomemos a los jóvenes en serio. Como decía el maestro Corts Grau, a la juventud hoy se le adula, imita, seduce, tolera... pero no se le exige, no se le ayuda de verdad, no se le responsabiliza... porque, en el fondo, no se le ama. Y esto es, en definitiva, lo que los jóvenes sospechan y, aunque no se atrevan a declararlo, proceden en consecuencia".
Personalmente, en mi vida sigo siendo un eterno aprendiz.
Con algunos años menos, tenía la creencia, la esperanza de que iba a contribuir a cambiar las cosas. Ahora, en estos tiempos, eso no tiene sucedáneo. Hay una gran decadencia, hay escasés especialmente de valores y voluntad. Se le rinde pleitesía a lo mediatico y lo inmediato, a lo fácil traducido en una, apología de la estupidéz o exaltación de lo vanal.
Según Ratzinger (en palabras de A. L. Cifuentes), "la realidad hace superflua la apariencia. Y esto adquiere crucial importancia en una sociedad poblada de simulacros, como es la "sociedad del espectáculo" en que vivimos, donde lo que se valora es el brillo, la prestada claridad, el reflejo de luces artificiales en la superficie de objetos niquelados.
Si hoy maleducamos a toda una generación desde el punto de vista cívico, es porque les enseñamos a que valoren el brillo y ni siquiera aprecien el resplandor. Les inducimos a pensar según la razón instrumental y no les dejamos sosiego ni libertad para esforzarse en ejercitar la inteligencia meditativa".
Y, concluye Alexis: "(...) Es un problema que puede solucionarse a mediano o largo plazo, o tal vez no se solucione …depende de los que lleven el timón de este carro sin rumbo".
Nos dice Alejandro Llano Cifuente: "Lo que demanda la sociedad es una "nueva ciudadanía", mucho más activa y responsable, en donde las personas no se conformen con ser invitados de piedra en el concierto público, sino que ejerciten con energía y decisión su libertad social, su responsabilidad cívica y su creatividad cultural.
Los nuevos ciudadanos, quienes habrán de tomar el relevo de la cosa pública dentro de poco, tendrán el honor y la carga de configurar ese mundo tan distinto al actual de una forma hondamente humana. Será necesario que aprendan una asignatura que no está en los libros de texto ni se puede incluir en los planes de estudio.
La formación cívica se adquiere como por ósmosis en las relaciones de parentesco y vecindad. Esto pone en primer término la necesidad del buen ejemplo. Sólo quien conviva con buenos ciudadanos aprenderá a serlo. En esta disciplina, todos somos discípulos y maestros a un tiempo. Cada uno debe pensar: que no sea yo el que les falle".
Creo que es muy importante el concientizarse de esta realidad. Pero más allá de comprenderla o de entenderla, es necesario no ser hipócritas veletas y según de que lado el viento sople, tratar de estar bien con "Dios y con el Diablo", y pretender que estos productos tengan, al menos, una advertencia - al estilo de la que llevan impresa las cajetillas de cigarrillos - "el consumir este producto puede ser nocivo para el desarrollo normal de su intelecto...". Aceptarlas equivale a asegurar su mantenimiento (que el negocio rinda muchos dividendos), en las mismas condiciones en el mejor de los casos pero, seguramente con una sustancial brecha social y cultural. Comprender estas expresiones y entenderlas, no ha de significar aprobarlas.
No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan sólo si marchamos por el mismo camino... en esta especie de "Super Market cultural" en el que estamos inmersos, y en un mundo, cuya comprensión nos trasciende.